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ESCALADA EN EL CONFLICTO HISPANO-MARROQUÍ

Los primeros de Perejil

Visten como marineros, pero son del Ejército de Tierra. Van en buques de guerra pero apenas tocan un arma. Muchos de sus integrantes son descendientes de otros que ya han servido en la compañía. La mayoría son originarios de Ceuta y Melilla. Son la Compañía de Mar, una de las unidades más pequeñas y peculiares de las Fuerzas Armadas españolas, que además de ser la más antigua de Ceuta es la primera que se interesó por la ahora famosa isla Perejil.

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El historiador Juan de Samargo, en su libro Historia Militar de Ceuta, cita un texto de Ros y Calaf en el que se narra el apresamiento de un buque pirata por parte de una embarcación de la Compañía de Mar en las orillas de la isla en 1715. "Se ordenó un reconocimiento en el islote Perejil, situado frente a Tarifa, entre Almansa y Punta Leona. Allí encontraron una galeona pirata a la que hicieron embarrancar en la costa".

En la actualidad, en Ceuta, se les conoce como Unidad Logística 23 y sus cuarteles están repartidos entre Otero y Cañonero Dato. Son apenas unas decenas de soldados y cuentan para su trabajo con los buques (antiguos pesqueros) Martín Posadillo y Santa Teresa. Su misión es la de constituir las terminales de estafeta, realizar la carga y descarga de los buques del Ejército y otras actividades de operador de muelle.

Durante el Protectorado español en el norte de África, estas unidades abastecían a las tropas armadas. Así, su relación con isla Perejil se cierra con el apoyo logístico de las tropas de Regulares, que junto a otras a las órdenes del entonces sultán Mohamed V, cuidaban de ese islote, hasta la retirada definitiva de la presencia armada de forma continua de las tropas españolas en el Peñón.

Felipe Barrientos, un ceutí veterano de la Compañía de Mar, se ha convertido en una celebridad para la prensa local por sus narraciones sobre el islote. Pero Barrientos es honesto y no intenta disfrazar su aquellos servicios de heroísmo. Más bien habla del aburrimiento que le invadía cobijado en las construcciones de artillería que los alemanes habían levantado en un intento de controlar el Estrecho de Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la suya es una historia más de un islote histórico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de julio de 2002