Les escribo para expresar mi queja contra el actual gerente del Canal de Isabel II, don Arturo Canalda. Como persona sensible y racional, no me parece que la actuación del señor Canalda con los gatos del canal sea la más adecuada. Anteriormente había un acuerdo por el que protectoras de animales accedían a las instalaciones para recoger a aquellos gatos, curar a los que estuviesen enfermos y devolver a la colonia a los sanos, ya esterilizados. Los gatos vivían en perfecta armonía hasta que este señor llegó a ser el gerente. De cien gatos que había, ahora quedan menos de quince.
Los gatos han sido matados a palazos, ahogados, envenenados y capturados por empresas desratizadoras. ¿Tanto le cuesta seguir dejando entrar a quienes les cuidan y les curan y controlan las colonias? Está claro que Arturo Canalda es un exterminador y no le importa nada la vida de nadie que no sea él mismo. Esos gatos no están en el agua, ni están cerca siquiera, y si no fuera por ellos, las ratas infestarían el agua que tanto dice que cuida. El verdadero problema para nuestra agua es la contaminación ambiental, no unos gatos que sólo viven en los jardines sin hacer mal a nadie.
Por eso, desde mi posición le pido al señor Canalda que adopte la política de control poblacional vigente con el anterior gerente y deje de matar animales indefensos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de julio de 2002