La historia reciente de Marbella está marcada por el tremendo auge del sector de la construcción, que ha favorecido el actual equipo de gobierno del GIL. Lo cierto es que la construcción, que hasta hace 11 años ocupaba sólo al 14,80 % de la población activa es hoy la actividad que genera mayor riqueza y empleo, muy por encima de los servicios. Una cifra significativa es que en los tres últimos años se han visado en Marbella 34.000 nuevas viviendas, mientras que en 1991 tan sólo había 49.715. Marbella concentró el pasado año el 7% de toda la edificación nacional.
El auge de este sector ha llevado aparejado el cambio en la filosofía urbanística de la ciudad. El modelo horizontal de baja densidad y zonas verdes, que hizo famoso al municipio en los sesenta, ha sido desbancado por un modelo masificado, de altos edificios y abundantes promociones. Este cambio de paisaje no ha desanimado a los miles de turistas que recibe la ciudad a lo largo del año, atraídos por 11 campos de golf de 18 hoyos, cuatro de nueve, uno nocturno y 9.842 plazas hoteleras, la mayoría de cuatro y cinco estrellas. Sin embargo, es indudable que antes se trataba de un turismo más elitista y de mayor poder adquisitivo.
Marbella cuenta con una importante población extranjera. Se calcula que residen en esta ciudad, de 110.847 habitantes, unas 18.000 personas de hasta 160 nacionalidades distintas. La mayoría son ingleses, alemanes y magrebíes, a los que siguen de cerca holandeses, escandinavos, filipinos y sudamericanos. Al contrario que en otras zonas, la mayoría de la comunidad islámica tiene un alto nivel económico.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de agosto de 2002