Según los responsables del puerto, hay una vecina de La Punta que con su sola resistencia está impidiendo que se inicien las obras de la unidad de ejecución 2 de la ZAL en La Punta. Esa sola mujer, labradora de más de 80 años, que hasta ahora está ganando el pulso al Estado, a la Generalitat, al puerto y al Ayuntamiento, a pesar del colosal despliegue de medios de esas administraciones, es digna o bien de los mayores rencores, o bien de las mayores simpatías. Propongo que se la queme públicamente para escarmiento de los defensores de la huerta, o que se le haga un monumento como a otras heroínas de la historia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de agosto de 2002