El ex canciller cubano Roberto Robaina aseguró este fin de semana en La Habana que no está preso, ni enjuiciado, ni acusado de nada. 'Yo cometí errores políticos y sobre todo éticos muy graves. Reconozco no haber sido lo suficientemente transparente con mis compañeros, que tienen motivos suficientes para sentirse traicionados por mí. Son errores que cometí y asumo'.
Con esta autocrítica, hecha a petición propia y en exclusiva a la cadena de televisión estadounidense CNN, Robaina quiso poner fin a las especulaciones sobre su caso, días después de trascender que había sido expulsado deshonrosamente del Partido Comunista Cubano. El ex ministro de Relaciones Exteriores fue destituido de forma fulminante y sin explicaciones hace tres años, y desde entonces no había hecho ninguna declaración pública. A la pregunta de por qué creía que las autoridades cubanas habían tardado tanto tiempo en tomar una decisión definitiva, Robaina contestó: 'Tres años se demoraron en llegar a una conclusión final. Pero a mí me parece que los problemas complejos requieren análisis profundos, serios y necesariamente largos'. Y añadió que no se iba a prestar a ninguna campaña para dañar a la revolución cubana y manifestó que seguía siendo un revolucionario.
Robaina fue acusado de deslealtad, corrupción y de excederse en sus funciones, aunque su peor pecado fue proyectarse como candidato de una futura transición ante políticos extranjeros como el ex canciller español Abel Matutes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de agosto de 2002