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El Congreso confirma a Sánchez de Lozada como nuevo jefe de Estado de Bolivia

El líder cocalero Evo Morales volvió a ser el segundo candidato más votado

El conservador Gonzalo Sánchez de Lozada, de 72 años, fue elegido anoche por el Congreso por mayoría absoluta para asumir mañana, por segunda vez, la presidencia de Bolivia. El Parlamento culminó la elección en una maratoniana sesión de más de 24 horas. El segundo candidato con mayor número de votos, como en las elecciones del 30 de junio, fue el líder cocalero Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS).

Sánchez de Lozada ocupó la presidencia entre 1993 y 1997, cuando dirigió una serie de profundas reformas económicas y sociales. El presidente fue elegido con los votos de su partido, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), a los que se sumaron los del socialdemócrata Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), la populista Unidad Cívica Solidaridad (UCS) y Acción Democrática Nacionalista (ADN). Los congresistas eligieron como vicepresidente al periodista Carlos Mesa.

En el Congreso, Sánchez de Lozada y Mesa obtuvieron el respaldo de 84 votos (sobre un total de 155), mientras que el líder cocalero Evo Morales y el también periodista Antonio Peredo, su compañero del MAS, sumaron 43. Morales obtuvo el apoyo de su partido y de grupos parlamentarios indígenas, como el Movimiento Indígena Pachakuti de Felipe Quispe, y del quechua Alejo Véliz. La sesión del Congreso, que empezó el sábado por la tarde y que acabó oficialmente con la designación del nuevo presidente de Bolivia, refleja no sólamente los desafíos para el nuevo Gobierno sino el dramático estado anímico de una buena parte de los bolivianos.

La pobreza, la miseria, la exclusión, la discriminación y el convencimiento de que existen dos naciones, la Bolivia minoritaria y privilegiada y la Bolivia mayoritaria marginada política, social y económicamente, fueron temas recurrentes en los debates, tanto como las mutuas acusaciones de corrupción e ineficiencia a la administración del Estado durante los 20 años de democracia. Tampoco faltaron las advertencias de traición al país si se consuma la exportación de gas natural a través de Chile a los mercados norteamericanos.

Los discursos, en español, aymara, quechua y pésero (hablado por etnias de las llanuras bajas del oriente boliviano), mostraron el desencanto y la frustración ya centenaria de los pueblos indígenas, que representan el 70% de la población, y la ausencia de planteamientos de soluciones políticas a medio y largo plazo para dar solución a la situación.

Los matices racistas predominaron en las intervenciones en aymara y quechua, que no ocultaron su deseo de que los blancos, supuestamente llenos de miedo, puedan recoger sus pilchas (ropas) para dejar el país. El diputado del MAS Manuel Morales advirtió de que, ante el triunfo de Sánchez de Lozada, "no quedará otro camino que el de una revolución sangrienta, que es lo que queríamos evitar".

Cientos de personas celebraron en el centro de La Paz la elección de Sánchez de Lozada con un ensordecedor ruido de petardos y agitando banderas rosadas al grito de "sí se pudo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de agosto de 2002