Me molesta ver tantos anuncios en el cine y por televisión contra el consumo del pescado pequeñito. Me molesta porque parece que toda la culpa la tiene el cliente que pide una ración de ese pescado cuando ya ha sido pescado y frito. En mi opinión, mayor responsabilidad tiene el que lo pesca o más aún el que, sabiendo que es ilegal, lo pone a la venta en plazas o mercados.
Tampoco se da información de las especies. No es lo mismo un boquerón que una merluza, y tampoco sus alevines. Pero el mayor responsable de todos de esta ruina de comerse a las crías de los peces por cientos para rellenar una sola ración -el verdadero- es el Gobierno, desde el Ministerio de Medio Ambiente o desde cada director de mercado municipal o inspector de Sanidad, porque, habiendo una legislación que prohíbe la pesca, tráfico y venta de este tipo de producto, hacen la vista gorda.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de agosto de 2002