Beas es una de las muchas localidades onubenses que celebran sus fiestas en honor a San Bartolomé Apóstol. El principal atractivo de esta feria radica en las tradicionales capeas. Durante ocho días, todas las calles de este pueblo se llenan de arena y de empalizadas, que sirven de refugio ante las acometidas de las reses.
La suelta de vaquillas es todo un ritual. Por la mañana, un camión anuncia la llegada de las reses. A mediodía, se encierran las vaquillas en un corral, para soltarlas más tarde por las calles del pueblo, en medio de la expectación del público. Ayer se celebró la popular suelta de la Vaquilla del Aguardiente. Este acto consistió en la salida por las calles de la vaquilla más grande. Cientos de mozos se echaron a la calle para participar en la lidia de este animal y la posterior suelta de reses por la localidad.
Las reses, que protagonizarán las capeas de los próximos siete días, pertenecen a las ganaderías de la localidad. Entre ellas, las de Juan Cruz Cuaresma, Ramón José Gómez y Pedro Luis Marquínez. Por las noches, Beas se transforma en música y diversión. Cada día, la caseta municipal acoge el recital de un grupo de música. Los beneficios recaudados se destinarán a la Hermandad de la Virgen de los Dolores, muy querida en esta localidad minera.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de agosto de 2002