Leyendo en la prensa la elección de una miss, en la que se hacía referencia a sus medidas corporales, me imaginé que Euskadi era mujer, y que también tenía medidas, y que eran 42-20-38 (% de votos nacionalistas, abstención y votos autonomistas).
La Euskadi del año 2002 tenía esas medidas, y todas ellas la formaban.
Si no queremos tener una nación, estado o país tarado, las tres medidas, tienen que estar condenadas a convivir, porque por mucho que se empeñe una de las parte en eliminar físicamente a las otras, y quedarse sola, el resultado sería irreal y efímero. Como un espejismo, consecuencia de unos delirantes alucinaciones de ciega superioridad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de agosto de 2002