Me ha decepcionado el editorial de EL PAÍS sobre Ronaldo. Creía que un diario serio y progresista como éste no caería en la orgía madridista que nos invade y señalaría los aspectos más asquerosos de una operación que ha acabado siendo el paradigma de lo bajo que ha caído el fútbol actual: el Madrid gastando como un nuevo rico el dinero del pelotazo para ver si algún día gana la liga de Marte; Ronaldo, el ingrato, marchándose del club que le ha estado pagando 1.000 millones de pesetas al año sin jugar ni un partido durante tres; y el Barça utilizando a Morientes para hacer el ridículo más grande en la historia del fútbol europeo. Si este club es el mejor embajador de Cataluña, como dicen sus directivos, mejor que no vayamos a ningún lado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de septiembre de 2002