Raúl metió ayer ante Grecia el gol número 900 de la historia de la selección española e igualó la marca de Fernando Hierro al frente de los artilleros de España: 29 dianas. Justamente el día en que el delantero del Madrid recogió el brazalete que le dejó Hierro tras anunciar su retirada del equipo nacional al término del Mundial.
En el primer partido oficial de la era Raúl como capitán de España. No falló. De un derechazo, con su pierna mala, enderezó el partido en una de esas noches que, como dijo al salir del vestuario, "los balones entran".
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Raúl, que sólo tiene 25 años, ha pasado por todo un ciclo de maduración profesional. Desde Francia 98 hasta Corea y Japón 02. Desde la bisoñez arrogante hasta la serenidad paternal. El delantero salió al campo ateniense como un veterano treintañero: con más encuentros disputados que todos los demás. Apadrinando a los jóvenes, algunos de su edad; a Marchena, García Calvo, Bravo y Vicente. Repartiendo entre ánimos, golpecitos cariñosos, consejos y todo aquello que solía hacer su amigo Hierro.
"Sí, bueno... Estoy contento por los 29 goles", dijo Raúl, radiante y trajeado, al salir del estadio rumbo al autobús y el aeropuerto. "Pero más contento estoy por el equipo", añadió; "creo que hoy hemos superado la prueba con nota. Pero lo más positivo del partido de hoy es la gente joven que ha debutado", concluyó; "ha sido muy bueno para el futuro del conjunto".
Raúl, que también metió el gol número 800 de la selección, sucede a Salinas (700) y Butragueño (600) en la lista de anotadores centenarios .
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de septiembre de 2002