Andalucía tembló este verano más que en otras ocasiones, pero los científicos no ven motivos de preocupación. El Instituto Andaluz de Geofísica, con sede en Granada, registró desde junio a los primeros días de septiembre, y a falta de datos más precisos, 402 terremotos, la mayoría de pequeña intesidad e imperceptibles. Sólo una docena fueron apreciados claramente por la población. El mayor tuvo una intensidad de 4,6 en la escala de Richter y aunque tuvo su epicentro fuera de Andalucía, en Totana (Murcia), fue sentido en las provincias de Almería, Granada y Jaén y ha sido considerado 'ligeramente dañino' por el Instituto Andaluz de Geofísica.
A pesar de que la cifra bruta de terremotos pudiera llenar de inquietud a la población, José Morales Soto, director del citado instituto, dependiente de la Universidad de Granada, considera que no hay razón alguna para alterarse sino que, al contrario, esta cifra es sólo 'ligeramente superior a lo normal'.
'Generalmente sufrimos entre 1.500 y 2.000 terremotos de mayor o menor intensidad cada año y el número de este verano apunta hacia la parte más alta de esa media anual'. No hay nada que temer, por tanto.
Los científicos consideran beneficioso que ocurran terremotos. Según su director, cada vez que la tierra se mueve es una oportunidad para conseguir nuevos datos que permiten perfeccionar el mapa geológico de Andalucía así como sacar nuevas conclusiones sobre la sismología andaluza.
En el instituto no hay escasez de cifras. En Andalucía, entre junio y agosto, el interior de la Tierra ha temblado todos y cada uno de los días excepto dos. Hubo descanso para los sismógrafos el 15 de junio y el 23 de julio. En el otro extremo, hubo jornadas muy movidas en las que los aparatos anotaron hasta 15 temblores. Así, el 23 de junio se registraron 15 pequeños seísmos y el 27 de julio, 11 movimientos. En ningún caso los terremotos superaron los 3,3 de la escala de Richter, una escala de 1 a 10 grados que cuantifica los seísmos en función de la intensidad del movimiento.
Lo que sí parece claro es que la tierra, además de inquieta es a veces muy insistente. En El Jau, en la provincia de Granada, los sismógrafos se pusieron en marcha hasta una docena de veces entre el seis y siete de junio; al menos tres de esos movimientos fueron percibidos levemente en la superficie.
En cuanto a las zonas de ocurrencia, Andalucía oriental, con Granada a la cabeza, sigue siendo el territorio con más riesgo sísmico. En la provincia granadina se dieron la mayoría de temblores, algunos de los cuales también se percibieron en Jaén y Almería. Pero, a pesar de la creencia de que el Este de Andalucía tiene la exclusividad sísmica, también la zona occidental sufrió estos este verano tales fenómenos. La provincia de Cádiz en concreto, ha soportado esporádicamente estos fenómenos sísmicos. Los ciudadanos de Alcalá de los Gazules y, esta misma semana, los de Jerez de la Frontera también han notado ligeramente el movimientos de la tierra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002