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Crónica:Abierto de Estados Unidos | TENIS

El cuarto 'grande' para Serena

La menor de las Williams supera a su hermana, Venus, y mantiene el liderato mundial

Probablemente, ellas son las que más hartas están de que se ciernan dudas sobre su competitividad cuando se enfrentan en una final del Grand Slam. Venus y Serena Williams han vivido esta situación en cuatro ocasiones y las tres últimas de forma consecutiva en Roland Garros, Wimbledon y ayer en el Open de Estados Unidos. Y ya no quieren ni responder cuando alguien les pregunta si luchan igual entre ellas que frente a cualquier otra rival. Es indudable que lo hacen. Pero son hermanas y esta especial situación, que nunca antes se había vivido en una final del Grand Slam desde 1884 en Wimbledon con Maud y Lilian Watson, les resta credibilidad.

Sin embargo, ayer en la pista Arthur Ashe del National Tennis Center de Nueva York y ante 23.164 aficionados, Serena y Venus trataron por todos los medios de anotar otro título de los grandes en su palmarés. Lucharon por cada bola, disputaron cada punto, se alegraron de sus aciertos, aunque no discutieron ninguna decisión arbitral, por cuestionable que fuera. Y al final, fue Serena la que demostró estar en mejores condiciones anímicas y la que se llevó la victoria de forma contundente, por 6-4, 6-3 en 1 hora y 21 minutos. Fue su cuarto título del Grand Slam, tras haber ganado ya el abierto americano en 1999 y coronar este año una temporada pletórica con sus triunfos en París, Londres y Nueva York. Iguala a su hermana, y nadie podrá discutirle la legitimidad del liderato mundial que ayer mantuvo gracias a su victoria.

'Tampoco a mí me gusta ver a mis dos hijas enfrentarse tantas veces entre sí', explotó esta semana Richard Williams, el padre de las dos finalistas, en respuesta a los comentarios de Amelie Mauresmo sobre el hecho de que la gente empieza a estar cansada de verlas frente a frente en las grandes citas. 'Que salga una ellas y las gane en la pista. Yo la felicitaré', sentenció Richard.

Algunos de los rallies que se produjeron durante la final sólo podían protagonizarlos las dos hermanas Williams, porque realizan el tenis más potente del circuito femenino. Es cierto que juegan muchas veces sin seguir ninguna estrategia y que todo lo fían a la fuerza bruta, a la velocidad de bola, a los servicios desbordantes. Y también es cierto que ayer, Venus acusó más la tensión psicológica de enfrentarse a su hermana y cometió más errores que habitualmente (33 por 19 de su hermana).

A sus 20 años, Serena une su nombre al de varias leyendas de la historia del tenis al conseguir ganar tres Grand Slam consecutivos el mismo año: sólo Steffi Graf, Martina Navratilova, Billie Jean King, Margaret Smith Court, Maureen Connolly y Helen Wills lo habían logrado. Extiende, además, el predominio del tenis estadounidense, cuyas jugadoras han ganado los últimos 10 torneos grandes y 13 de los últimos 14. Sin embargo, cuando se le preguntó a Serena qué era lo que más le gustaba de su triunfo en el Open de EEUU, su respuesta no dejó ningún tipo de dudas sobre su amor por el deporte que practica: 'Los 900.000 dólares (casi los mismos euros) del premio'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002