Ni a la plana mayor del Partido Popular de Madrid -Alberto Ruiz-Gallardón, Esperanza Aguirre y Pío García Escudero- ni al secretario general del partido, Javier Arenas, ni a los alcaldes de capitales de provincia, que llenaban el auditorio de la Casa de Campo madrileña, pasaron desapercibidas las loas que José María Aznar dirigió al vicepresidente segundo, Rodrigo Rato -au-sente en la reunión-, a quien algunos círculos del PP consideran apeado de la carrera por la sucesión.
A juzgar por la intervención de ayer de Aznar, y el discurso que Rato pronunció el miércoles, dichos rumores carecen de fundamento. Aznar -que converso largo y tendido con Alberto Ruiz-Gallardón- elogió reiteradamente la política económica de Rato, que "ha logrado que España crezca el doble que la media europea". Pero, además, bromeó al señalar que Rato "tiene un infiltrado en el PSOE" que logra que este partido "presente propuestas económicas muy malas".
Tras Rato, el más alabado fue el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano -quien sí asistió-, que respondía con miradas graves a los elogios que le dirigieron Aznar y su sucesor como candidato a la alcaldía, Ruiz-Gallardón, quien se fundió en un abrazo con él al finalizar su intervención.
Pero Aznar estuvo desabrido con Joaquín Leguina y comprometió a Ruiz-Gallardón, amigo del ex presidente socialista de la Comunidad de Madrid, al ningunearle con la pregunta pública a Gallardón de cómo se llamaba el que quiso presentarse como candidato socialista a las primarias a la alcaldía de Madrid.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de septiembre de 2002