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GENTE

INTELIGENTE RETRETE

Aquellos que crean que un retrete es sólo un retrete se equivocan. Ahí están los japoneses para demostrarlo. Una auténtica guerra se ha abierto en lo que a tecnología de la taza del váter se refiere. Empresas como Matsushita, Inax o Toto han presentado en los últimos meses lo que llaman 'inodoro del futuro'. Desde artilugios que detectan a través de las nalgas el peso y la talla del usuario o eliminan olores no deseados hasta el trono fluorescente (al módico precio de 3.000 euros) que levanta su tapa automáticamente en cuanto detecta la presencia humana y emite la música ambiental deseada, pasando por aquellos que permiten graduar la temperatura del habitáculo y del agua (en esta zona del mundo se suele usar un aerosol para limpiar el trasero) o incluso medir el azúcar en la orina. 'En una casa japonesa, el único lugar donde uno puede estar solo y tranquilo es el cuarto de baño', ha dicho Masahiro Iguchi, jefe de mercadotecnia de Inax. Dado el número de japoneses (unos 125 millones), el argumento citado explica el furor con el que se está desarrollando la investigación tecnológica en asuntos urinarios e incluso su secretismo en una nación fascinada por cualquier tipo de aparato novedoso. La competición por captar clientela está servida, aunque las empresas implicadas cuentan ya con exportar sus productos a sus vecinos de China y Vietnam, donde la cultura del cuarto de baño no está tan desarrollada. En el horizonte cercano los investigadores prevén baños convertidos en centros de control de la salud (medirán la presión sanguínea, el ritmo cardiaco e intestinal, etcétera, y lo enviarán al médico de cabecera). En fin, que el retrete nos saludará al entrar y nos dará consejos si le visitamos regularmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 2002