Los mercados de valores prosiguieron ayer ahondando en sus numerosos problemas y el resultado fue una nueva caída que amenaza con convertir a esta semana en la séptima de caídas consecutivas.
El Ibex 35 cede el 1,64%, para colocarse en 5.364,50 puntos, nuevo mínimo anual, al igual que el índice general de la Bolsa de Madrid, que pierde el 1,26% y cierra en el 568,50%.
La polémica abierta entre el principal banco alemán y un banco de inversiones ha tenido como principal consecuencia la de volcar la atención de los inversores sobre la precaria situación del sector financiero europeo. Los problemas de liquidez, principal argumento de la pelea, no afectan sólo, si es que afectan, al banco alemán, pues son la causa de los males del conjunto del sector financiero en Europa y, a fin de cuentas, la razón de la caída de sus cotizaciones en las bolsas.
La debilidad de la economía, Latinoamérica y los problemas de las compañías aseguradoras son una suma de factores que asusta al inversor más avezado, pero hasta ahora, esto, que era sólo una cuestión de apreciación particular, se ha convertido en un debate abierto que también afecta a unos mercados poco preparados para la polémica.
La Bolsa de Nueva York también abrió a la baja, esta vez afectada por las malas noticias sobre resultados empresariales, algo normal en esta coyuntura de debilidad económica, pero que cada día tiene carácter de novedad para los mercados.
La contratación en el Mercado Continuo descendió hasta los 1.400,48 millones de euros, esta vez con poca actividad institucional.
El Tesoro público sorprendió al mercado con un nuevo recorte en la rentabilidad de las letras a 12 y 18 meses, que cayó por debajo del 3%, cuando la inflación real está en el 3,6% en tasa interanual.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 2002