La muerte del colombiano Iván Darío Marín eleva a cuatro los fallecimientos que ha registrado desde principios de año la comisaría de Centro, situada en la calle de Leganitos.
El primer fallecimiento se produjo el 26 de enero, cuando Amil Mustafá, un inmigrante de 31 años, murió de una parada cardiorrespiratoria. Sobre el detenido pesaba una orden de búsqueda y captura del Juzgado de Instrucción número 23 de Madrid, por lo que fue arrestado en la calle del Desengaño.
El detenido ingresó en el calabozo junto a otros tres individuos y, según la policía, cumplió con normalidad los trámites del arresto, incluida su declaración ante los agentes. En ningún momento se le notó que estuviera indispuesto. Los agentes hallaron el cadáver pasada la madrugada, cuando Mustafá iba a pasar a disposición judicial.
El argelino Tabtab C., de 27 años, falleció en los calabozos por causas naturales el 6 de agosto. Fue detenido en la plaza de Tirso de Molina durante un control preventivo. De nuevo, pesaba contra él una orden de búsqueda y captura, en este caso, procedente del Juzgado de Instrucción número 4. El detenido pidió a la policía que avisara a su ex novia para que recogiera sus efectos personales y solicitó un abogado de oficio. Ambas cosas fueron hechas por la policía.
Los policías encontraron el cadáver por la mañana, cuando hicieron la ronda para entregar los desayunos a los detenidos. El forense estimó que el extranjero había fallecido unas seis horas antes de ser descubierto su cadáver, unas 15 horas después de su arresto. La juez de instrucción número 3 ha archivado el caso al no hallar indicios de que Tabtab C. sufriera maltrato o desatención.
El 28 de agosto moría José Luis M. M., de 31 años, ocho horas y media después de ingresar en el calabozo. Era un delincuente habitual, al que la policía había detenido en otras 13 ocasiones.
Fuentes policiales señalaron ayer que la comisaría del distrito de Centro es la que mayor número de detenciones efectúa en la capital. Muchos de ellos son personas que padecen graves enfermedades (sida, toxicomanías, alcoholismo, etcétera), lo que explicaría tan alta mortandad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de octubre de 2002