Tengo una hija diabética tipo I y mi esperanza es poder verla sin tener que inyectarse insulina cuatro veces al día y pasar como mínimo el mismo número de controles analíticos. ¿Cómo pueden los señores del PP con su mayoría absoluta no evitarle a mi hija los ocho pinchazos diarios por distintas zonas del cuerpo y además las futuras consecuencias de esta terrible y silenciosa enfermedad?... ¡pudiendo curarse!
Animo desde aquí al doctor Bernat Soria para que ya que no le pemriten investigar en este país, siga haciéndolo en cualquier otra parte del mundo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de octubre de 2002