Tengo en mi mano un folleto en el que mi banco presume de tener 'Todas las vías posibles para que puedas hacer las gestiones con tu banco de forma cómoda y segura'. A saber: cajeros automáticos, Internet y por teléfono (línea abierta le llaman).
Hace unos días observé que en mi tarjeta Visa me habían hecho un cargo incorrecto y decidí anularlo. Acudí al primer cajero automático que me encontré, pero no me fue posible hacer la devolución del cargo. Así que me conecté a la web de mi banco, a esa en la que puedo hacer de todo de forma cómoda y segura, pero al no encontrar ninguna opción para devolver cargos incorrectos, les envié un e-mail, preguntando cómo hacerlo. La respuesta, a los cuatro días: acuda a su oficina.
No contento con ello, llamé por teléfono, a ese teléfono que ponen a mi disposición para hacer todo tipo de operaciones de forma cómoda y segura. La respuesta del operador: acuda a su oficina.
Así que, después de 20 minutos en cola en mi oficina, pude devolver el cargo.
¡Y que viva la era de la informática!
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de octubre de 2002