Establecimientos de alta cocina de autor con visos de sobrevivir se pueden contar con los dedos de una mano. El resto tienen que jugar con el equilibrio de calidad-precio o especializarse, un apartado en que siempre tienen gran tirón esos restaurantes de cocina elemental cuyo principal argumento es el producto, en particular si son pescado s y mariscos. Ejemplos hay bastantes y muy notables, uno de los más destacados inaugurado el pasado agosto en San Sebastián.
Bernardo Beltrán, palentino de origen, pero donostiarra de adopción, ha dejado su casa de toda la vida, Beti Jai, para montar su nuevo Bernardo Etxea.
De entrada, rivalizan los mejores productos del cerdo ibérico con un selecto foie gras de oca, unas ricas ensaladas, unas simples verduras frescas, la siempre oportuna sopa de pescado y, sobre todo, un carrusel de mariscos a cada cual mejor: gambas a la plancha, langostinos cocidos, carnosas vieiras, soberbias almejas, al natural o a la marinera, sobresalientes percebes, nécoras de vicio, por no hablar de unas ostras, langostas, bogavantes y cigalas de ensueño.
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El capitulo de pescados es muy amplio y un canto a la frescura. Mero, salmonetes, besugo, rape, rodaballo salvaje, merluza,... se ofician en su punto, muchos de ellos a la parrilla. Sus postres son caseros y muy tradicionales, pero algunos con pequeños toques divertidos. Posee una barra completísima en el bar con unas cuantas mesas para comer pinchos, raciones y cazuelitas. Imprescindible reservar.
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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de octubre de 2002