Corea del Norte, el último punto del eje del mal, tiene dos bombas atómicas. Lo ha confesado, y se las dará seguramente a Estados Unidos para un museo arqueológico. Van a intervenir los chinos, que ya no son malos, y su presidente va a visitar a Bush en su rancho de Tejas. Pero el conflicto es más enrevesado. El material atómico se lo dio Pakistán a Corea del Norte, a cambio de misiles: Pakistán los necesitaba para atacar a la India, y Corea del Norte quería la bomba para atacar a Corea del Sur. Estados Unidos no quiere esa información: Pakistán es un amigote frente a Afganistán y, ya convertido éste, pueden formar una especie de eje del bien: frente a Irak. Bush necesita que el que haya facilitado material a Corea sea Irak, y le interesa poco lo que hayan podido ayudar a ese país, asiático y comunista, China y Rusia, que lo fueron en otros tiempos (China sigue usando su santo nombre en vano).
Pakistán cumple su papel negándolo todo. Los chicos comunistas españoles de la resistencia me decían: 'Si te cogen, niega hasta lo evidente'; de tanto negar lo evidente, ellos han terminado en el aznarismo y el imperialismo, pero seguramente son comunistas que esperan, en el fondo, unos siglos para volver al combate. Pakistán también está llegando al aznarismo en ese sentido: o sea, al imperialismo. En cuanto a éste, como lo que defiende es la libertad y la democracia, no hace gran caso de la amenaza de Corea del Sur, que es aliado pero impresentable, y dice que lo que defiende es la libertad y la democracia de Japón. No sé qué interés puede tener Corea del Norte en lanzar bombas atómicas sobre Japón, como no sea para cumplir el destino histórico de ese país de ser la víctima elegida de lo nuclear; pero Estados Unidos insiste en que la culpa de todo la tiene Irak. No se sabe por qué. Con Corea se puede llegar a un acuerdo para su rearme; con Irak no se puede pactar, porque seguramente no tiene las armas que se le atribuyen.
El encargado de Negocios de España en Bagdad dimite: no puede seguir actuando como quieren Aznar y Bush. Seguramente le destinarán de cónsul en Patagonia. Puede que un día formemos allí una colonia de acusados de no creer en el Eje del Mal ni en el Eje del Bien.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de octubre de 2002