El PP de Granada logró reunir en el acto de proclamación de José Torres Hurtado como candidato a la alcaldía de la ciudad a un millar y medio de afiliados que abarrotaron una sala con un aforo previsto sólo para 700 personas. Entre los asistentes se contó no sólo con la presidenta y el secretario regional, Teófila Martínez y Antonio Sanz, sino también con el anterior alcalde de Granada, Gabriel Díaz Berbel, cuya gestión fue recordada con una nostalgia que al mismo tiempo parecía una amnesia deliberada a las viejas e irresueltas querellas internas.
El secretario nacional y responsable del nombramiento de Torres como candidato, Javier Arenas, suspendió su visita a Granada a las dos de la tarde debido a su presencia en el debate del Parlamento en Madrid.
La imagen de unidad que el PP granadino representó en torno a su candidato a la alcaldía fue reforzada por las llamadas a los afiliados a la participación activa por parte del presidente provincial, Juan de Dios Martínez Soriano. Antonio Sanz aludió incluso al esfuerzo necesario de los interventores y delegados electorales. En la anterior convocatoria electoral no ase contó con militantes suficientes para tales cometidos.
José Torres, en un tono populista, en muchas ocasiones titubeante debido a la dificultad para leer la intervención -'es un problema de sombras no de gafas', dijo- enumeró los problemas que arrastra la ciudad y animó a 'ganar la confianza' de quienes no votaron al PP en las elecciones de 1999.
Torres Hurtado, que fue presentado repetidamente como un hombre 'sencillo y padre de familia', se refirió en su largo discurso, de casi una hora, a su experiencia como delegado del Gobierno en Andalucía y recalcó las contribuciones económicas del Gobierno central al bienestar de los granadinos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 2002