Los acuerdos permiten el paso de personal autorizado y la instalación de vallas que permitan el libre tránsito de los linces.
Miguel Delibes, miembro del comité organizador del seminario y de la estación biológica de Doñana, señaló: 'Sabemos que queremos conservar al lince ibérico y se están haciendo muchos esfuerzos en ese camino, pero no sabemos si lo conseguiremos'. Precisamente éste es un objetivo del encuentro internacional que se organiza durante tres días, poner de acuerdo a los científicos para adoptar medidas conjuntas políticas.
Delibes planteó la inquietud por el creciente 'turismo naturalista' que pretende ver linces y alertó acerca de los rumores sobre el alto precio que los trofeos de este animal (pieles y cráneos) alcanzan en el mercado. 'También puede ocurrir que en algunas instancias se prefiera no tener linces para evitar el engorro (impacto ambiental, compensaciones) que supone la responsabilidad de conservarlos', añadió.
Entre las dudas que existen todavía sobre el lince, este investigador resaltó que no se sabe alimentar artificialmente a estos felinos de forma provisional en tanto se recuperan las poblaciones de conejos, su principal alimento.
El programa de cría en cautividad incluye una reserva genética de la especie que dispone ya de tres ejemplares hembra (de dos y tres años) y un macho joven que está ciego.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 2002