La periodista Rosa María Calaf fue ayer objeto de un homenaje en el Colegio de Periodistas de Cataluña, que cada año, bajo el epígrafe Oficio de periodista, destaca una trayectoria como referencia para la profesión y los futuros periodistas.
Licenciada en Derecho y en Ciencias Políticas, Calaf comenzó su carrera en 1970 en Radio Nacional, en Barcelona, y poco después inició su relación con TVE, el medio en el que -con una breve pero muy importante excepción- ha desarrollado su profesión.
Este paréntesis se produjo en 1983, cuando contribuyó al nacimiento y desarrollo de la televisión autonómica catalana (TV-3) como directora de programación y producción. En 1984 volvió a TVE e inició su trayectoria como corresponsal en el extranjero. Cubrió Washington hasta junio de 1987 y de la capital norteamericana saltó a la Unión Soviética en el momento que la perestroika precedía su derrumbe, al que asistió en primera fila. Posteriormente ha sido corresponsal en Buenos Aires y Roma. Ahora ha abierto la corresponsalía de Hong Kong.
Calaf hizo ayer una crítica del trato que se da a la información en el medio audiovisual. 'Se ha convertido en frívola y de entretenimiento', dijo, e ironizó sobre el modo en el que ahora trabajan algunos corresponsales: 'Sale en televisión con el chaleco antibalas puesto, a 300 kilómetros del conflicto', dijo. Calaf considera que algunas cadenas televisivas han 'convertido la información en espectáculo'. El error, precisó, 'es que han descubierto que el periodismo da dinero' y que prima el contenido económico sobre el político.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 2002