El ministro de Economía Roberto Lavagna admitió anoche que la negociación con el Fondo Monetario Internacional que permitiría a Argentina postergar unos 15.000 millones de dólares de pagos de deuda con los organismos multilaterales de crédito hasta 2004 "avanza dificultosamente". Frente al optimismo del Jefe de Gabinete de ministros, Alfredo Atanasof, que ayer había precisado en "horas" el tiempo que faltaba para firmar el acuerdo, el ministro Lavagna aseguró que su viaje a Washington, hacia donde partió anoche, "no tiene la intención de cerrar y mucho menos anunciar un acuerdo en las próximas horas".
Los principales puntos en discusión con el Fondo Monetario, según el ministro de Economía argentino, son los siguientes: el FMI reclama por un compromiso político, el cese de los amparos y un aumento del superávit fiscal para garantizar el pago de las deudas. Por parte su parte, el gobierno argentino "no está dispuesto a matar la reactivación subiendo impuestos", ni a elevar las tarifas de los servicios públicos "en el orden del 30%", como reclaman las empresas y va a liberar de forma "gradual" el mercado de cambios.
Para Lavagna, que ofreció una rueda de prensa antes de partir, "hay cuestiones de difícil resolución", como los amparos judiciales que los jueces conceden a los ahorradores con depósitos a plazo atrapados en el llamado "corralón" y el contexto político en el que se firmaría el acuerdo debido a la grave crisis interna que atraviesa el Partido Justicialista en el poder. De todos modos se mostró confiado en el apoyo de los países del G-7, "Estados Unidos, Francia, Italia y España, tienen una actitud de cooperación muy clara".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 2002