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VISTO / OÍDO

Europa constituyente

Los aficionados a las constituciones tratan de que Europa entera tenga una; pero manteniendo las nacionales. Que serán 24 dentro de nada. No soy aficionado a las constituciones: he conocido cuatro en España, una de ellas suspendida por el general Miguel Primo de Rivera; la de 1931, destruida por el general Franco y otros compañeros de armas, y la actual, que quiso destruir el general Armada, el general Milán del Bosch y otros compañeros de armas más misteriosos civiles. A ésta he visto destruirla desde dentro, desde la manera de aplicarla por los poderes: cambiando el sentido de lo que fue votado, y ahora inmovilizada, sacralizada, por el hombre a quien más beneficia: una constitución inventada para ser manejada por la derecha. La constitución europea sólo tendría valor si se dieran varios casos, que no se van a dar: el primero, la creación de un parlamento constituyente europeo por votación en todos los países; segundo, la elaboración por ese parlamento de un texto, discutido por párrafos, y aprobado después en referéndum; tercero, la abolición de todas las constituciones europeas, que tendrían un mismo modelo, una misma justicia, una enseñanza igual, unas leyes laborales...

Ya se ve que es imposible. Quizá dentro de unos cientos de años habrá una verdadera Europa de los ciudadanos, constituida por naciones de los ciudadanos, ajena a Estados Unidos, pero solidaria con ese país y con todos. Que no, que no, que no será posible. Tendría primero que ocurrir que la inteligencia general no tuviera trabas, retorcimientos: quiero decir que desapareciera cualquier clase de patriotismo, de nacionalismo, de fronteras: que la historia dejara de ser una trampa de nacionalidades y por lo tanto de odios; que dominase 'lo que se sabe' -lo que se va sabiendo- por encima de 'lo que se quiere' -supersticiones, ultramundos, poderes fácticos-: y a medida que voy enumerando los problemas aumenta la idea de que es imposible. Lo cual no quiere decir que no se haga, sino que lo que se haga no se cumpla. No sólo hablo de las constituciones españolas fracasadas, asaltadas, fusiladas, sino de las de otros países.

En un tiempo, la Constitución era la esencia de la democracia auténtica frente al antiguo régimen; ahora va ganando el antiguo régimen y desmoronando constituciones, fueros, derechos humanos, libertades y todo lo demás. Con la constitución pasa como con todo: se usa la palabra, se ahueca el sentido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 2002