Ante los últimos acontecimientos de la calle Padre Damián, la delegada de Medio Ambiente, Evangelina Naranjo, es pesimista con el tema y ha declarado que los jóvenes no son delincuentes y no se les puede disolver. Razón no le falta, aunque no sé qué piensa de los empresarios que venden alcohol a menores y fuera del horario permitido.
En términos parecidos se ha venido expresando el alcalde en relación con la movida. Por eso, a muchos la única esperanza que nos queda es que a algún político institucional importante (y loco) se viniera a vivir a Los Remedios.
Por arte de magia desaparecerían la movida y el botellón, también la suciedad, la basura, los agujeros del asfalto y los socavones centenarios de las aceras. Es seguro que plantarían arbolitos y, puestos a imaginar, también habría sitio y dinero para un centro cívico o un supermoderno gimnasio, etc. Mientras que esto no ocurra, todos sabemos lo que nos espera.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de noviembre de 2002