La química acabó devorando a las plantas medicinales. Los llamados fármacos de síntesis, elaborados con sustancias obtenidas exclusivamente por procesos químicos, arrasaron en poco tiempo. Pero las plantas han vuelto. La fitoterapia es la 'ciencia que estudia la utilización de los productos de origen vegetal con finalidad terapéutica, ya sea para prevenir, para atenuar o para curar un estado patológico'.
Las plantas quedaron relegadas en los países ricos a 'la simple categoría de remedios caseros o, en el mejor de los casos, como representantes de la folk-medicina', en palabras de Concepción Navarro Moll, catedrática de Farmacología de la Universidad de Granada. Navarro estima que las plantas medicinales 'tienen que volver al sitio que les corresponde sin reemplazar a los medicamentos de síntesis'.
A la hora de conseguir plantas medicinales, el ciudadano puede acudir al campo, a la calle, a la herboristería o a la farmacia. Ahí comienzan los problemas. Por ley, son las farmacias las únicas que pueden vender preparados obtenidos a partir de plantas medicinales 'que se presenten con utilidad terapeútica, diagnóstica o preventiva'.
En el sentido contrario, la ley prohíbe que los productos que se ofrecen en herbolarios o venta ambulante ofrezcan referencia alguna a cualquiera de esas propiedades. Hace pocas semanas, un herbolario granadino recibió la visita de un inspector de Sanidad que acudía a retirar un té verde que llevaba en la caja la inscripción de 'diurético'. En resumen, las farmacias venden los 'medicamentos de plantas medicinales', que indican para qué sirven, mientras que los herbolarios dispensan las plantas tradicionalmente consideradas medicinales sin poder mencionar su utilidad y de acuerdo a una normativa de 1973.
El único acuerdo en la disputa entre farmacéuticos, que consideran que sus establecimientos y conocimientos son los que ofrecen seguridad al usuario, y propietarios de herbolarios, que opinan que no existe razón de salud pública para justificar la limitación de la venta de plantas exclusivamente al canal farmacéutico, está en que la normativa ha de cambiar. Esta semana, la ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, que inauguró en Granada el 12º Congreso Nacional Farmacéutico, aseguró que en breve acometerían la regulación de estos productos, pendiente desde hace años.
Allison Yates, directora del grupo de Alimentos y Nutrición de Estados Unidos, encargado de establecer las cantidades diarias recomendadas de cada alimento para mantener una alimentación equilibrada, estuvo en el congreso de Granada. Yates alertó de que el uso de ciertos preparados vitamínicos y complementos dietéticos está obligando a establecer un nuevo sistema de medición. Así, de la cantidad diaria recomendada habrá que pasar a la cantidad máxima que se puede ingerir de ciertos productos sin entrar en una situación de riesgo para la salud, o en otras palabras, 'niveles tolerables de ingestión'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002