Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:CRÓNICA EN VERDE

El fantasma de Sierra Morena

La población de lobo se mantiene en estado crítico con menos de 50 ejemplares

Desde hace algunos años, el lobo se ha convertido en una de las especies animales que mayores controversias provoca dentro de la comunidad conservacionista. Algunos expertos sostienen que ha terminado por extinguirse en Andalucía, mientras que otros aportan pruebas que demuestran la existencia de un reducido número de ejemplares en Sierra Morena. Hace ya casi dos años que se redactaron las bases para un plan de conservación de la especie, aunque la mayoría de aquellas recomendaciones no se han llegado a ejecutar.

Para determinar la presencia del esquivo lince ibérico en determinados puntos de la Sierra Morena jiennense, los especialistas utilizan, entre otros recursos, trampas fotográficas. El pasado mes de abril, cuando se revisaba uno de estos artilugios, los científicos comprobaron que en algunas de las imágenes aparecían varios cachorros de lobo, de unos dos meses de edad. De esta manera quedó certificada la supervivencia de la especie en esta zona y su capacidad de reproducción, cuestiones que, en determinados círculos conservacionistas se venían poniendo en duda.

Lo cierto es que el equipo de expertos de la Universidad de Jaén que desde 1997, por encargo de la Consejería de Medio Ambiente, estudia la situación de este animal, siempre ha mantenido que su extinción no ha llegado a producirse en Andalucía, aunque el número de ejemplares no alcance el medio centenar. Joaquín Muñoz-Cobo, director de este programa, sostiene, incluso, que las informaciones que dan por desaparecido al lobo 'provocan un gran daño a la conservación de la especie'.

Al margen de las evidencias fotográficas que se obtuvieron, los científicos han recopilado cerca de una treintena de avistamientos directos, además de numerosas citas de lugareños que lo han visto u oído aullar. Además, ya habían demostrado la capacidad reproductiva de estas reducidas poblaciones induciendo a los lobos a responder a aullidos simulados.

Todos estos datos permiten asegurar que el gran depredador aún está presente a lo largo de un pasillo que partiendo de Despeñaperros alcanza la Sierra Norte de Sevilla, y que se caracteriza, a juicio de Muñoz-Cobo, por reunir territorios 'con una reducida presencia humana, un elevado índice de conservación, predominio de zonas con marcados contrastes de relieve donde no es fácil el acceso y una alta disponibilidad de ciervos'.

Grupos familiares

Los especialistas estiman que en Sierra Morena habitan entre nueve y once grupos familiares, cifra que coincide con los cálculos efectuados por otros expertos que sitúan en unas ocho o diez parejas reproductoras el tamaño global de la población andaluza de lobos. En estas circunstancias, el futuro de la especie es más que incierto, motivo por el que está catalogada, dentro del Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía, como 'en peligro crítico de extinción'.

En función de las condiciones del hábitat, Muñoz-Cobo considera viable, si las condiciones fueran favorables y disminuyera la persecución ilegal a la que está sometido, una mayor presencia de este animal en Jaén, en donde podría llegar a ocupar todo el norte de la provincia hasta conectar con Albacete e, incluso, alcanzar las sierras de Cazorla. En Córdoba podría extenderse a lo largo de toda la franja que limita con Ciudad Real y, hacia el Oeste, reconquistar la zona norte de las provincias de Sevilla y Huelva.

Este proceso de expansión, consideran los biólogos de la Universidad de Jaén, no tendría por qué afectar a los intereses socioeconómicos de las poblaciones humanas que han de convivir con la especie. A diferencia de lo que ocurre en tierras gallegas o castellanas, el lobo no constituye en el sur de la Península una amenaza para el ganado, ya que sus ataques son contados y de poca trascendencia. Además, al estar protegido por la ley, la Administración hace frente a los correspondientes daños que pudiera ocasionar.

Con éstos y otros datos y argumentos facilitados por el estudio de la Universidad de Jaén, la Consejería de Medio Ambiente comenzó a elaborar, hace ya dos años, el plan de conservación del lobo, que incluye diferentes actuaciones, aunque ninguna de ellas se ha puesto aún en marcha. Por un lado deben atenderse los intereses de ganaderos, titulares de cotos, cazadores y guardas, de manera que sean compatibles sus actividades con la presencia de este depredador. Asimismo, es necesario establecer mecanismos que eviten la fragmentación de las poblaciones existentes, favoreciendo el contacto entre ellas, algo para lo que se precisa moderar el impacto de algunas infraestructuras viarias, pantanos, urbanizaciones y cercados.

También se anuncia la posible declaración de zonas de especial conservación para los lobos, en las que se extremarían las medidas de protección y se pondría especial cuidado en mantener canales activos de colaboración con los lugareños. Por último, ésta es una especie que requiere de intensas campañas de sensibilización que ayuden a neutralizar algunos de los temores y mitos que giran en torno a ella.

Comentarios y sugerencias a propósito de Crónica en verde pueden remitirse al e-mail: sandoval@arrakis.es

Animal de pasiones

El 27 de marzo de 1977, pocos días después de que Televisión Española emitiera el famoso capítulo que Félix Rodríguez de la Fuente dedicó al lobo, EL PAÍS publicó un curioso artículo firmado por el conde de Montarco. El aristócrata mostraba su indignación por el favorable trato que esta 'fiera carnicera' había recibido. Y añadía: 'Los campesinos españoles piensan, después de haber presenciado esa desdichada emisión en RTVE, que el que no conoce el campo es el señor Rodríguez de la Fuente, ya que no existe ningún pastor que no lleve perro, y si hace su aparición el lobo, juntos atacan a la fiera, el uno con sus colmillos y el otro con su garrota'. Aquel documental provocó una encendida polémica entre defensores del depredador y quienes pensaban que el lobo merecía ser exterminado. Un debate que, a pesar de los años transcurridos, no está resuelto. Pocos animales de-satan tantas pasiones como el lobo, incluso en los círculos científicos. Hay grupos de expertos, como señala la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM), que reclaman la inmediata protección de este animal, ya que aseguran está en franca regresión en el norte de España, y el inicio de planes de reintroducción en el Sur. Ninguna de estas dos afirmaciones se sostiene a la vista de las últimas investigaciones. De hecho, el principal grupo español de conservación del lobo (el Grupo Lobo de la propia SECEM) ha terminado por disolverse debido, como señala este colectivo, 'a la incapacidad de sus miembros para convivir'. Y éste, además, no es un fenómeno exclusivo de España, ya que también se manifiesta en otros muchos países. Cuando en 1993 el Gobierno federal norteamericano sacó a información pública el borrador del plan de reintroducción del lobo en el Parque Nacional de Yellowstone, el proyecto recibió más de 160.000 alegaciones, una cifra asombrosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002

Más información