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La falta de dinero paraliza la restauración de la fachada de la catedral de Barcelona

La falta de dinero lleva al templo a buscar aportaciones en instituciones y empresas

Pese a su importancia -histórica, monumental, turística y religiosa-, la catedral de Barcelona tiene verdaderas dificultades para abordar una obra que en primavera se declaró de 'urgencia' y que casi seis meses después no tiene aún fecha cierta de inicio. La causa de tanta demora en la restauración de la maltrecha fachada de la catedral obedece a una cuestión tan prosaica como la falta de dinero, que los responsables de la gestión del templo tratan de reunir con aportaciones de las instituciones públicas y del mundo empresarial.

Fuentes del Departamento de Cultura de la Generalitat señalaron que el proyecto de restauración, elaborado por un equipo coordinado por el arquitecto Josep Fusés, ya ha recibido la preceptiva aprobación de la comisión territorial de Patrimonio de Barcelona. Aseguraron también que la Administración autonómica se ha comprometido a sufragar una tercera parte del coste de las obras, cifrado en 360.000 euros (unos 60 millones de pesetas), y que éstas podrían empezar en el primer trimestre del próximo año.

El Ayuntamiento de Barcelona, a través del Instituto Municipal del Paisaje Urbano, trabaja en colaboración con el capítulo de la catedral -titular y responsable de la conservación del templo- en la búsqueda de patrocinadores que aporten el dinero necesario para poder iniciar las obras y restaurar una fachada cuya construcción, hace menos de 100 años, fue posible gracias a una singular operación de mecenazgo debida a Manuel Girona, en su tiempo uno de los hombres más ricos e influyentes de Cataluña.

Fuentes del mencionado instituto municipal señalaron que algunas empresas ya han expresado su interés por participar en la financiación de las obras, aunque la suma de las cantidades comprometidas no alcanza aún para cubrir el coste total de los trabajos. Por este motivo, el instituto y el propio capítulo trabajan estos días para lograr nuevas adhesiones a la iniciativa. Fuentes eclesiásticas expresaron su confianza en que las conversaciones en curso fructifiquen en un corto espacio de tiempo y ello permita fijar la fecha de inicio de los trabajos.

Moderadamente costosa, la restauración de la fachada de la catedral resultará compleja en su vertiente técnica, y difícil y espectacular en su realización. Espectacular por la vastedad del andamio que cubrirá todo el frontal del templo -el cimborrio, una de las partes más degradadas, alcanza una altura de 71 metros-; difícil en la medida en que las obras deben llevarse a cabo sin impedir o limitar el acceso de visitantes al templo, más de cuatro millones al año.

La restauración de la fachada no agota las necesidades de reparación del templo. Con independencia de las actuaciones que exija o recomiende en su día el desarrollo del plan director -en cuya elaboración se trabaja desde hace años y que todavía está pendiente de aprobación, según la Generalitat-, existen algunas patologías a las que hay que hacer frente sin excesiva demora. Tal es el caso, por ejemplo, de la instalación eléctrica: obsoleta y peligrosa, hay que sustituirla por otra totalmente nueva que cumpla la normativa vigente y cubra las actuales y futuras necesidades. Tan antigua es la instalación que aún pueden encontrarse en la catedral de Barcelona algunos tendidos eléctricos realizados con los viejos y populares hilos trenzados y aislados con tela. La renovación del tendido, en cualquier caso, no deberá ser completa. La que corresponde al coro ya se realizó hace un tiempo, con el lujo y la seguridad que otorga el uso de la fibra óptica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002