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Reportaje:

Los coleccionistas prefieren los vinilos a los 'gadgets' de los ídolos

La subasta de la 18ª Fira del Disc del Col.leccionista no alcanzó las cifras de otros años

La subasta de la 18ª Fira del Disc del Col.leccionista no alcanzó las cifras de otros años

Este año la noticia más sobresaliente de la ya tradicional subasta que cierra la Fira del Disc de Col.leccionista de Catalunya no han sido las altas cifras pagadas o las pugnas salvajes por conseguir algún lote, sino todo lo contrario. La pieza más comentada de la subasta, los panties que Madonna utilizó en la película Who's that girl, autentificados con la firma de la cantante, no encontraron a nadie que quisiera pagar ni siquiera los 2.000 euros de salida. En el aspecto comercial, sin duda el más importante de la feria, las cosas fueron diferentes y la mayoría de los expositores se mostraron mucho más satisfechos del negocio realizado que en años anteriores.

Los panties de Madonna se quedaron sin comprador en la 18ª Fira del Disc de Col.leccionista de Catalunya e igual sucedió con discos de platino de Michael Jackson, Bruce Springsteen, The Who y los Rolling Stone; unos bongos de Oasis, sendos teclados utilizados por Dire Straits y Pet Shop Boys, y la práctica totalidad de los lotes dedicados a The Beatles. En cambio, se pujó duro por una guitarra de The Clash, un disco de oro de la Steve Miller Band y fotos autografiadas de artistas tan dispares como Clint Eastwood, Marilyn Manson, John Fogerty y los Stones.

La pieza más valiosa sobre el papel de las 80 presentadas en la subasta, una guitarra utilizada y firmada por Eric Clapton, Buddy Guy, B.B. King y Keith Richards, se adjudicó a un anónimo comprador telefónico por los 3.000 euros de salida. Otros objetos sobre los que se había hablado mucho en los últimos días, como el testamento de Clark Gable y el disco que contiene la boda de Grace Kelly, también se vendieron por sus respectivos precios de salida, 90 y 60 euros respectivamente.

Los expositores consultados se mostraban más contentos que en años anteriores, aunque algunos hablaban más de haberse deshecho de todo su fondo de almacén a precio bajo que de haber vendido piezas interesantes. Algunas tiendas de Barcelona especializadas en discos de segunda mano llevaron a la feria docenas de cubetas de discos de vinilo a un euro que se fueron acabando progresivamente, mientras que los representantes de algunas discográficas que exponían no se mostraban especialmente animados por la experiencia, ya que los productos de actualidad que se suelen encontrar en la calle no fueron, una vez más, los más vendidos en este edición.

Entre los expositores extranjeros -italianos, británicos y alemanes, esencialmente- también se notaba alegría, aunque más por los contactos establecidos que por el negocio realizado directamente.

La organización no facilitó datos de asistencia, pero es de suponer que se superarán las 70.000 personas de la edición anterior ya que, al menos el sábado, la asistencia fue muy numerosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002