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Acuerdo para que los musulmanes dejen la mezquita provisional de Reus

El local no dispone de la preceptiva licencia municipal

Representantes del Ayuntamiento de Reus y de la comunidad musulmana del Tarragonès se reunieron el sábado para hallar una solución a la polémica generada por la reapertura del local de la calle de Cervantes que los musulmanes utilizan como mezquita aunque no disponen de la preceptiva licencia municipal. Las dos partes acordaron que que el citado local deje de funcionar como mezquita mientras se busca otra instalación alternativa, con la ayuda del propio consistorio, en el plazo de una semana.

El alcalde de Reus, el socialista Lluís Miquel Pérez, y el concejal de Relaciones Ciudadanas, Eduard Ortiz, habían deslegitimado como negociador a Idriss Elgzaoui, dirigente de la comunidad musulmana, por su actitud beligerante con el consistorio. Sin la presencia de éste, Ortiz y el concejal Daniel Pi se reunieron el sábado con el imam de la comunidad y otros dos representantes. El encuentro se organizó con la mediación del Consejo Islámico de Cataluña. Los reunidos se mostraron dispuestos a acabar con la polémica y cumplir la normativa urbanística de la ciudad, que impide el uso del local de la calle de Cervantes como lugar de oración, para lo que nunca se solicitó permiso.

Durante nueve meses la comunidad musulmana de Reus ha mantenido cerrada la mezquita y ha estado buscando locales alternativos, de forma infructuosa. El hecho de no haber conseguido un comprador para la nave de Reus ha dificultado la operación de búsqueda de un nuevo emplazamiento. Entre otras, los musulmanes sopesaron la posibilidad de construir su mezquita cerca de los cines Lauren, pero finalmente se desestimó la opción.

Fue en vísperas del Ramadán -una de las celebraciones más importantes de islam, que comenzó la pasada semana- cuando los musulmanes de Reus decidieron en asamblea recuperar el local de la calle de Cervantes como mezquita. Esta decisión de tomó pese a la advertencia del consistorio de que la apertura del local como templo podría generar riesgo para las personas, ya que en él se concentran más de 200 fieles, y de que, de abrir el local, serían expedientados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002