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Trezza Azzopardi explora los bajos fondos galeses en 'El escondite', su primera obra, traducida a 17 idiomas

Crecer en los bajos fondos de Cardiff (Gales) marca. Y ya si, como en el caso de Trezza Azzopardi, se pertenece a la comunidad maltesa del Reino Unido, pues la cosa merece un libro. Así, la escritora, nacida en esa ciudad portuaria en 1961, ha escrito El escondite (Seix Barral), su primera novela, traducida ya a 17 idiomas.

'He querido contar lo duro que resulta crecer en mitad de la pobreza', dice la autora.'No es una obra autobiográfica', avisa Trezza Azzopardi, que la semana pasada presentó su libro en Madrid y Barcelona. 'Yo tengo cinco hermanas y pertenezco a la comunidad maltesa, como la protagonista, pero mi vida no fue así, aunque hay partes del esqueleto que sí me han ocurrido', afirma la escritora, que ha sido finalista del Premio Booker con su primer libro.

La intención de Azzopardi: explorar la memoria y devolverla en forma de escritura concisa, directa y presente. 'Te puedes pasar la vida escribiendo sobre la memoria', cuenta la escritora. Y también de la realidad pura y dura, como la que recoge El escondite, plagado de tugurios de humo y cerveza, putas que se adornan con nombres de actrices italianas, desgracias varias... La han comparado con Frank McCourt y Las cenizas de Ángela. 'No estoy muy de acuerdo con eso, porque no es autobiografía, sino ficción, mi libro, yo puedo inventar, él no', asegura. 'Pero los dos hemos explorado el mismo asunto en nuestros libros, crecer en mitad de la pobreza, aunque yo lo hago de una manera más trágica y él utiliza el humor como evasión. Mis chistes están más escondidos'.

El caso, aclara la escritora, es recuperar el realismo. 'Mi literatura es un antídoto contra los diarios tipo Bridget Jones y los Harry Potter, que tanto éxito tienen', asegura. Como el nuevo libro que está escribiendo ahora, que ahonda en parecidos aspectos. 'Se titulará Remember me y trata de una mujer sin hogar que se cuestiona qué ha podido pasar con su vida para llegar a ese punto', afirma Azzopardi.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002