Miedo en la universidad podría ser el título de una película de segunda, y sin embargo es una triste y dura realidad en el País Vasco. Durante los días 7 y 8 de este mes hemos podido asistir a unas conferencias organizadas por una asociación estudiantil (esto es importante) sobre Universidad y terrorismo vasco en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia. En ella han participado gente que conoce la 'situación vasca' porque la sufre en sus propias carnes. Al acabar, me he sentido terriblemente triste. Entre tanto valiente (forzosamente escoltado), sólo me he podido identificar con la más cobarde, una alumna desconocida que escribió a Gotzone Mora, y cuya carta nos ha leído. Cuando llegué a Bilbao en 1999 pensé que había llegado el momento de demostrar lo valiente que era, que defendería mis ideas en voz alta. Fallé. Llegas a la Facultad de Bellas Artes, más abertzale incluso que la de Sociología; colocan su propaganda fascista, te hacen pasar entre las esculturas terribles de los presos vascos, miras las pintadas, las fotos de los universitarios detenidos, y te hacen agachar la cabeza para pasar por debajo de sus pancartas. Dan ganas de arrancarlo todo, pero sería darles un motivo más para que se sientan atacados. En las manifestaciones de Basta Ya , individuos con cámaras graban a los asistentes, fichando nuevos objetivos. Al cabo de un año, toda esa propaganda forma parte de tu día a día, se incorpora a tu rutina, a tu silencio, y ya sólo hablas lo menos posible, y en voz baja con quienes sabes están contigo. El miedo a esa otra policía social te impregna, sabes que estás vigilado y la mayoría optamos por callar. Los que no callan viven con escolta e incluso exiliados, amenazados de muerte. Gracias a los organizadores de las conferencias y mi más sincera admiración a los que no se doblegan.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002