La consejera de Agricultura, María Ángeles Ramón-Llin, calificó ayer de 'indignante' y una 'absoluta provocación' la manifestación que se celebrará el día 24 en Valencia contra el Plan Hidrológico Nacional, y destacó los 'esfuerzos' de la Comunidad por ahorrar agua. Ramón-Llin intervino en Valencia en el congreso de la Unió de Llauradors i Ramaders-COAG, cuyo secretario general, Joan Brusca, reelegido ayer con 187 de los 195 votos emitidos, pidió a los políticos que renuncien 'a la demagogia' en el debate del agua y no lo usen 'como arma electoral'.
Brusca criticó que el debate en torno al Plan Hidrológico Nacional (PHN) sea político antes que 'técnico'. Sobre la manifestación del día 24 y la Marcha al Mediterráneo, que discurre junto al Ebro y llegará a Valencia el día anterior, el secretario general de la Unió afirmó que 'no comparte sus razones y objetivos', y rechazó 'que alguien pueda arrogarse la propiedad del agua'. Ya en su discurso de clausura del congreso, que ha reunido durante dos días a 240 delegados en representación de los 23.000 afiliados del sindicato agrario, Brusca reiteró la postura de la Unió 'a favor de un plan hidrológico y de los trasvases necesarios' para cubrir las necesidades de la agricultura valenciana. También mantuvo la exigencia de saber 'los usos que se darán al agua' y su coste. 'De nada serviría tener el agua si no podemos pagarla', dijo Brusca, quien pidió recursos 'de calidad' para consolidar los regadíos existentes.
Con contundencia se expresó antes de su intervención en el congreso la consejera de Agricultura, María Ángeles Ramón-Llin, quien consideró 'una absoluta provocación' la manifestación del día 24, convocada por 40 asociaciones ecologistas y cívicas, y criticó el 'entorno' que mantiene objeciones hacia el PHN, en referencia a los socialistas valencianos. La consejera afirmó que es 'indignante' que la protesta iniciada en Aragón 'venga a una tierra' que realiza desde hace años 'un gran esfuerzo de ahorro', y que haya valencianos que apoyen estas movilizaciones, esto dicho 'desde el máximo respeto'. Ante los asistentes al congreso, añadió que 'se están pagando precios increíbles en el mercado negro del agua' y que el PHN acabará 'con esa especulación'. Ramón-Llin destacó, además, que se prevén ayudas 'multimillonarias' para las zonas que cederán el agua.
También hizo mención al PHN Joan Ribó, coordinador general de EU, quien calificó el proyecto 'de no sostenible'. Los invitados por el PP y el PSPV no mencionaron el asunto.
La polémica en torno al PHN no ocultó otras preocupaciones del sector agrario, que quedaron plasmadas en la llamada Declaración de Valencia, aprobada en este décimo congreso de la Unió, y en el discurso del secretario general, Joan Brusca, que encabeza la nueva comisión ejecutiva con un respaldo del 95,8% -187 votos de 195 papeletas para elegir a siete personas-, acompañado de Ramón Mampel, Miquel Oltra, Ernest Blasco, Jordi Sanjaime, Luis Javier Navarro y Josep Botella.
La Declaración de Valencia expresa el 'rechazo más rotundo' a la gestión de la Consejería de Agricultura 'por la falta de un modelo agrario'. El congreso exige que 'cambie la actual política agraria y sus subvenciones' porque 'ni es justa ni está bien articulada, ya que permite la especulación y no garantiza' que las ayudas 'lleguen prioritariamente a los agricultores profesionales'. La declaración también considera 'clave' el mantenimiento del Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social, 'fundamental para la superviviencia de muchos agricultores y ganaderos'. Además, el texto exige que el sector pueda, tras años de espera, 'decidir de una vez por todas, en unas elecciones a Cámaras Agrarias Provinciales, qué modelo agrario' quiere el campo valenciano.
Brusca también se detuvo en su discurso en la reforma de la Política Agraria Común (PAC), que se prevé 'como siempre con recortes' para la agricultura mediterránea, y defendió que 'es posible otra política agraria en el seno de la Unión Europea'. Al respecto, Ramón-Llin reiteró la 'oposición' del Consell al planteamiento de la reforma, en estudio. Sobre el anteproyecto para la modernización de las estructuras agrarias, Brusca señaló que se ha quedado en 'un intento tímido' de superar el minifundismo y la 'excesiva parcelación'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002