Nadie es capaz de detener la marcha del Mallorca, y menos el Alavés. Ayer batió su propio récord de victorias consecutivas en Primera División. Ya acumula seis; 18 puntos de 18 posibles. Una barbaridad. Algo que no se recordaba en la isla desde la época del añorado Luis Aragonés. Con Gregorio Manzano tampoco le va mal. Cuestionado cuando el equipo empezó la Liga con tres derrotas seguidas, el técnico ha aportado racionalidad. El Mallorca sabe jugar la bola con criterio, tiene bandas y tiene dos delanteros complementarios. Además, uno de ellos, Walter Pandiani, ha afinado su rifle. Si no había marcado en las siete primeras jornadas, ahora está recuperando el tiempo perdido a marchas forzadas. Ayer sumó dos a los tres que marcó hace una semana en Valladolid.
MALLORCA 3| ALAVÉS 1
Mallorca: Leo Franco; Cortés, Olaizola (Fernando Niño, m. 85), Nadal, Poli; Novo, Lozano, Ibagaza, Riera; Pandiani (Carlos, m. 78) y Eto'o (Marcos, m. 73). Alavés: Dutruel; Geli, Karmona, Abelardo, Llorens (Ibon Begoña, m. 62); Luis Helguera, Turiel; Astudillo, Jordi, Magno (Illie, m. 46); e Iván Alonso (Rubén Navarro, m. 70). Goles: 1-0. M. 29. Novo se va de Llorens, centra a Pandiani y éste cabecea libre de marcaje. 2-0. M. 66. Pandiani cuela el balón entre la defensa alavesista para que Ibagaza avance y marque con un fuerte disparo. 3-0. M. 76. Pandiani, de penalti cometido por Dutruel a él. 3-1. M. 92. Ilie, a pase de Turiel, recorta a Fernando Niño y bate a Leo Franco de un tiro cruzado. Árbitro: Ramírez Domínguez. Amonestó a Olaizola, Llorens y Lozano. Unos 17.000 espectadores en Son Moix.
De las seis victorias del Mallorca, la de ayer fue la más sutil. No pareció necesitar todo su arsenal. Todo resultó fácil ante el Alavés, y hay una explicación. El equipo de Mané, antiguo paradigma de telaraña defensiva, se ha convertido en el más goleado de la Liga. Recibe 2,3 por partido. Si al menos lo compensara con alegría ofensiva, se le podría disculpar. Pero este Alavés tiene mala cara. Últimamente se ha habituado a ver la ola en cada campo de fútbol que visita. En todos, menos en el suyo. Y Son Moix no fue una excepción.
No se le puede discutir entrega al Alavés. Pero no asomó por Palma ninguna otra virtud digna de mención. Se empeñó en reincidir en el discutible método de buscar la portería contraria con pelotazos hacia Iván Alonso, sin otras alternativas. Se lo puso en bandeja al Mallorca, que apostó por la vía contraria. Apoyó el juego en Novo y Riera, jugadores con un fútbol aseado desde la banda. El primero se encontró además con un chollo. Enfrente tenía a Llorens, al peor Llorens de su carrera, que mantiene la titularidad porque Mané no tiene otro zurdo en condiciones de quitarle el privilegio. Novo encendió la traca del Mallorca. Él sirvió el primer gol a Pandiani, de una limpieza y facilidad abrumadoras.
El Alavés, que acudió a Son Moix buscando el mínimo riesgo posible, se negó a cambiar su discurso, así que el Mallorca siguió su operación de máximo resultado con el trabajo justo. Siempre rompiendo por la banda, buscó a Eto'o y Pandiani, aunque el segundo gol llegó por el mismísimo centro. Pandiani se lo regaló a Ibagaza. Aunque para regalos, los del Alavés. Abelardo y Dutruel invitaron a Pandiani al tercer gol, en un penalti circense. Con el 3-0 ya en el marcador y nada más que decir, Rubén Navarro lanzó un penalti cometido a Ilie. Y lo falló. Es el sexto consecutivo que yerra el Alavés, una cifra de escándalo. El gol de Ilie en el descuento no compensó los despropósitos del samaritano de la Liga.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002