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Crónica:FÚTBOL | Novena jornada de Liga

Casquero rescata al Sevilla

Los sevillistas salvan un pésimo partido

Ni el Sevilla consigue corregir, pese a la victoria, el pésimo fútbol que exhibe en el arranque del campeonato ni el Rácing dio ayer ninguna muestra de ser el equipo rápido y contundente que, hasta hoy, había batido a Deportivo y Real Madrid, empatado con el Barça y puesto contra las cuerdas a la Real Sociedad. Ayer, ambos equipos se emplearon en un ejercicio de aburrimiento supino y mostraron sus peores caras: lentitud, errores en el pase, falta de dirección de juego e inocencia a raudales en sus atacantes.

Sólo Casquero, en el ojo del huracán por su mal juego este año y su reciente paso por el banquillo, dejó un detalle de gran centrocampista para convertir un gol que dio los tres puntos a su equipo y le dota de una tranquilidad en la tabla que, visto lo visto, no deberían tener en el vestuario.

SEVILLA 1| RACING 0

Sevilla: Notario; Njegus (Oscar, m. 27), Javi Navarro, Pablo Alfaro, David; Gallardo, Casquero (Marcos Vales, m. 72), Samways, Tomás; Reyes (Toedtli, m. 82) y Antoñito. Rácing de Santander: Ceballos; Pineda, Mora, Juanma, Sietes; Morán, Ismael, Nafti (Messias, m. 46), Regueiro (Diego Alonso, m. 64); Munitis y Javi Guerrero (Benayoun, m. 64). Gol: 1-0. M. 33. Casquero bate a Ceballos con un duro disparo desde fuera del área en jugada ensayada. Árbitro: Turienzo Álvarez. Amonestó a Juanma, Munitis, Nafti, Mora, Antoñito y Óscar. Unos 25.000 espectadores en el Sánchez Pizjuán. Se guardó un minuto de silencio por el ex presidente del Sevilla Luis Cuervas y por el ex jugador sevillista Juan Araujo, fallecidos la pasada semana.

Fue pasada la media hora de juego. Reyes, otro que salvó ayer la cara pese a su falta de acierto ante Ceballos, se escapó de dos defensas y sucumbió en la frontal del área a la entrada de un tercero. La falta, sacada atrás por Tomás, se convirtió en un obús imparable para Ceballos tras pasar por la potente bota de Casquero.

El Rácing no aportó nada al encuentro, ni antes ni después del gol sevillista. Durante muchos minutos dominó el centro del campo y, mediante Morán o Munitis, merodeó el área de Notario pero, entre la propia falta de acierto, casi apatía frente al marco rival, y la seguridad, ahora sí, recuperada por la defensa sevillista, nunca hubo sensación de peligro, riesgo de que los cántabros pudieran equilibrar el marcador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002