Sydney Lowe, entrenador de los Grizzlies de Memphis, está a punto de sacar un doctorado en explicaciones a las derrotas de su equipo, que son continuas desde la fundación del club... Los Grizzlies son el único equipo que no ha ganado un partido esta temporada: siete derrotas, la última frente a los muy mediocres Nuggets de Denver... En medio del desastre, Pau Gasol mantiene unos promedios notables: 20,7 puntos, 7 rebotes, 2,43 tapones, 2,6 asistencias y un espléndido 58,2 de acierto en el tiro... Evidentemente se trata del jugador sobre el que se debe enfocar el juego de ataque de los Grizzlies, pero no lo hacen, y eso explica el decepcionante papel del entrenador Lowe, incapaz de imponer una línea sensata de juego... La eficacia de Gasol se explica con un dato: es el octavo en la interesante clasificación de puntos por tiros... El problema es que sólo lanza una media de 13 tiros por partidos, una cifra raquítica que obliga a pensar en la desatención de su entrenador... Resulta que el mejor anotador del equipo es también el más preciso en sus tiros, combinación mágica que, por infrecuente, es el sueño de cualquier entrenador... No en este caso, pues hasta el novato Drew Gooden -con un discreto 46% de acierto en el tiro- se siente con más permiso que Gasol para lanzar a canasta, dato que habla de un equipo mal dirigido desde el banquillo... En la cancha tampoco encuentran en Jason Williams al director correcto... Incluso en sus mejores partidos, pone la clase de borrones que cuestan la victoria, como ocurrió frente a los Spurs de San Antonio... Con cinco puntos de ventaja en la prórroga, Williams eligió dos veces la jugada incorrecta, con pases al pie de Gooden, un tipo de 2,08 metros... Dos pases, dos pérdidas de balón, dos canastas de los Spurs y otra derrota, todo a cuenta de un base que tiene una bolsa de canicas en la cabeza... Gasol también tiene un flanco descubierto: es el tercer jugador que más balones pierde en la NBA, un promedio de 4,57 errores por partido que el jugador español no logra corregir... Hay otro Williams que se tuvo que cambiar el nombre para que no le confundieran con el base de los Grizzlies... Se llamaban Jayson, ahora se llama Jay, es novato, juega en los Bulls y había comenzado con titubes su carrera en la NBA después de tres brillantes años en la Universidad de Duke... El sábado ofreció frente a los potentes Nets de New Jersey una demostración del gran jugador que lleva dentro: 26 puntos, 14 rebotes y 13 asistencias, un triple doble en toda regla que evita cualquier duda sobre sus espléndidas condiciones... El mismo día se produjo el anuncio de la retirada de Hakeem Olajuwon, uno de los mejores pívots de la historia y, sin duda, el más elegante que se ha visto en una cancha... Dos veces campeón de la NBA, dictó clases magistrales con su glorioso juego de pies, los reversos y el maravilloso fadeway jumper... Lo hizo frente a Kareem Abdul Jabbar y también frente a Shaquille O'Neal, por citar a dos de los más grandes en la posición de pívot, a pesar de que Olajuwon apenas medía 2,06 metros, estatura que nunca le impidió funcionar como una de las armas más formidables que ha dado el baloncesto... Alcanzó la cima en la final que le enfrentó a los Magic de Orlando, encabezados por Shaquille O'Neal, que sufrió la humillación de su vida... Olajuwon le abrumó de tal manera que se despertaron dudas sobre la capacidad de O'Neal para convertirse en el jugador hegemónico que es ahora mismo... Pues bien, hubo un tiempo en el que pareció un aprendiz ante el fabuloso Olajuwon.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002