Entre 1995 y 2001 el mercado laboral europeo ha generado 12 millones de empleos netos. 'Este análisis anual sobre el mercado de trabajo que elabora la Comisión Europea nos demuestra que, incluso en situación económica desfavorable como la actual, el mercado laboral europeo exhibe una enorme resistencia', dice la comisaria europea de Empleo, Anna Diamantopoulou. 'No hemos detectado más que un leve freno a la generación de empleo en algunos países, y ello se debe a las reformas que casi todos han acometido'. De hecho, a pesar de la ralentización económica en 2001, el paro bajó hasta el 7,4%, medio punto menos que el año anterior.
Las reformas emprendidas en Europa han logrado, según Diamantopoulou, flexibilizar el mercado laboral ('no tanto como sería deseable') con nuevos modelos de organización (teletrabajo, empleo a tiempo parcial, contratos temporales) sin que por ello se haya perdido protección social. 'En Europa, los Gobiernos no pueden cambiar las normas en detrimento de la protección social', explica. 'La protección social es mayor en Alemania y más baja en Italia o en España, pero todos los Gobiernos la cuidan y mejoran'.
El 60% de los 12 millones de nuevos empleos generados en cinco años han sido ocupados por mujeres, a pesar de lo cual, como señala la propia Diamantopoulou, la distancia entre las tasas de empleo masculina (73%) y femenina (54,9%) sigue siendo enorme, lo que es aún más acusado en todos los países del sur: Grecia, España, Francia e Italia. Pero la tendencia, en términos generales, es positiva, y los expertos de Empleo de la Comisión Europea señalan que, de no ser por la reducción de la participación en el mercado laboral, la reducción de la tasa de paro podría haber sido extraordinaria en esos mismos años (10,1% en 1997; 7,4% en 2001). 'En cualquier caso', añade Diamantopoulou, 'todos los datos de todos estos años nos demuestran que el mercado laboral europeo no es el mayor de los problemas de la economía europea'.
Entre los grandes fracasos europeos en este terreno, Diamantopoulou cuenta la ausencia de inversión en recursos humanos y las jubilaciones anticipadas. 'Sólo el 16% de los trabajadores siguen cursos de formación por parte de los empleadores', dice la comisaria. 'Respecto a la tasa de empleo de los mayores de 55 años no se registra ningún éxito. Está situada en el 38,5% y no detectamos reformas importantes para aumentarla. Las jubilaciones anticipadas continúan muy extendidas y son una catástrofe para los sistemas de pensiones'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002