Freshuelva es una de tantas empresas andaluzas que trabaja con temporeros marroquíes para la recogida de la fresa. A finales de 2001 cursó, a través del Ministerio de Trabajo, solicitudes para llevar a Huelva a trabajadores de Marruecos. Cuando en marzo se inició la recolección no habían llegado. Los que recogían el fresón procedían, en su mayoría, de Europa del Este.
De los 21.195 contratos para extranjeros que se han firmado a lo largo de este año, sólo 515 han sido suscritos por marroquíes. La cifra es 10 veces inferior a la de años anteriores. Los principales beneficiarios han sido polacos y rumanos y, a distancia, los colombianos, por delante de los marroquíes.
De estas estadísticas, difundidas con algún error por la agencia de prensa marroquí MAP, la prensa de Marruecos ha sacado una conclusión, España discrimina. 'Los marroquíes, excluidos del contingente de mano de obra temporal en España: Una medida mezquina', titulaba la semana pasada Al Bayane, el órgano de los ex comunistas.
'Ahora le toca a la mano de obra marroquí saborear las consecuencias de una política del equipo de Aznar contraria a los intereses de ambos países', añadía Libération, el periódico de los socialistas. El Ministerio de Trabajo español no había, según este diario, tramitado las peticiones de temporeros marroquíes.
La historia es diferente a como la cuentan los rotativos de Marruecos. Álvaro Gil Delgado, el consejero laboral español en Rabat, remitió al Ministerio de Empleo marroquí el 3 de diciembre de 2001 la primera petición de Freshuelva, de 83 temporeros.
Pasividad
El ministerio, dirigido entonces por Abbas el Fassi, el líder del partido nacionalista Istiqlal, debía hacer una preselección de trabajadores. A continuación, debía convocar un comité mixto, de funcionarios de ambos países y empresarios españoles, para hacer la selección definitiva. No hizo ninguna de las dos cosas.
'Nos han dicho bajo cuerda que el Ministerio de Empleo consultó a Asuntos Exteriores sobre la puesta en marcha del procedimiento y se le contestó que no hiciera nada' mientras durase la crisis diplomática con España, explica un empresario español que hace negocios con Marruecos.
El representante en Rabat del Ministerio de Trabajo continuó enviando solicitudes al departamento de El Fassi pero, cuando constató que no recibía respuesta, dejó de hacerlo. El Fassi es ahora ministro de Estado y, de hecho, el número dos del recién constituido Gobierno marroquí.
A pesar de la barrera burocrática, más de 500 marroquíes consiguieron trabajar este año como temporeros en España. Casi todos eran veteranos de años anteriores y habían establecido relación directa con el empresario agrícola.
Marruecos tampoco ha hecho nada por desarrollar el acuerdo bilateral sobre mano de obra de julio de 2001. La diplomacia de Rabat nunca ha aceptado poner fecha a la comisión mixta que debe desarrollarlo, por lo que los marroquíes tampoco han podido entrar en el cupo de 10.884 inmigrantes que este año se instalarán en España con carácter permanente.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002