Un hombre fallecido y 2.728 hectáreas arrasadas es el resultado del incendio que se declaró la mañana del pasado sábado en la sierra de Bodíjar, cerca de la costa de Granada, y que afectó a seis municipios. El fallecido, José Miguel Béjar Prados, de 28 años, casado, con un hijo y con su mujer embarazada, murió carbonizado en el interior de su coche cuando acudía al rescate de su padre. La policía autonómica andaluza detuvo a un agricultor de la zona como presunto autor del siniestro, ya que había quemado unos rastrojos sin permiso en la zona donde se inició el fuego.
El detenido fue puesto ayer a disposición judicial por negligencia, mientras el fuego, que asoló 2.728 hectáreas de monte y masa forestal, además de cultivos, quedó prácticamente controlado por la tarde, después de más de 36 horas de actividad. En las operaciones de extinción trabajaron 100 especialistas del Infoca, seis aviones, dos helicópteros y varios vehículos autobomba. Las dimensiones del fuego eran tales que tuvieron que intervenir bomberos llegados desde Granada, Motril y Almuñécar.
El incendio se declaró en torno a las 10.00 del sábado en el paraje conocido como Las Chorreras, en el municipio de Jete. La causa, según los primeros indicios, fue una quema de hojarasca y restos de poda sin control en una finca. El fuego se dividió en dos frentes que afectaron a los municipios de Jete, Otívar, Lentejí, Molvízar, Ítrabo y Salobreña. El delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada, Mariano Gutiérrez Terrón, tiene previsto entrevistarse hoy con los alcaldes de esos pueblos para cuantificar los daños.
El hecho más trágico que resultó del incendio fue la muerte, la noche del sábado, de un hombre del pueblo de Molvízar, José Miguel Béjar, quien, alarmado al ver que las llamas se dirigían hacia una finca en la que se encontraba su padre, decidió ir a buscarlo con su coche, un vehículo todoterreno. El automóvil volcó en una pista forestal y fue arrasado literalmente por las llamas. El hombre murió calcinado en su interior. Su esposa, embarazada, tuvo que ser hospitalizada por una crisis nerviosa tras conocer la noticia. El padre del joven salvó su vida al lograr encontrar una vía de escape entre las llamas.
El incendio causó el pánico entre los vecinos de los pueblos afectados, muy próximos a la costa granadina. Ayer, los restos de ceniza y polvo sobre los pueblos eran patentes mientras los vecinos contemplaban con gran preocupación el gigantesco frente del fuego.
Numerosos efectivos del Infoca permanecían ayer de retén para evitar que las llamas pudieran reavivarse con un cambio en el viento. Se da la paradoja de que el incendio más grave que ha sufrido la provincia de Granada en los últimos años se produce en un mes como noviembre, que suele ser especialmente frío y lluvioso.
Por otra parte, el incendio forestal declarado el sábado en Málaga, en una zona cercana a la barriada de Olías, quedó controlado alrededor de las 23.30 del mismo día. Aunque aún se desconoce el número de hectáreas afectadas, sí se sabe que fue originado por la negligencia de unos operarios que montaban una valla de la carretera. Sobre el siniestro en una zona cercana al parque natural de los Montes de Málaga, del que fue acusado de negligencia el gerente del pabellón de deportes Martín Carpena, Juan Antonio Alda, la investigación mantuvo ayer que el fuego, que arrasó unas 30 hectáreas, se originó por la quema de residuos.
Mientras tanto, las brigadas contra incendios mantenían ayer bajo control tres fuegos que entre el sábado y primeras horas de ayer arrasaron más de 200 hectáreas en la Comunidad Valenciana. El viento de poniente que sopló el sábado con intensidad por todo el territorio valenciano contribuyó a expandir las llamas y a complicar el trabajo a los brigadistas. El incendio más devastador quedó controlado alrededor de las 14.00 de ayer tras quemar unas 100 hectáreas de matorral de la sierra de Bérnia, en los municipios alicantinos de Tárvena y Bolulla. Ese fuego se inició por causas que aún se desconocen pasadas las siete de la tarde del sábado, según el Centro de Emergencias de la Generalitat Valenciana.
El sábado, alrededor de las 16.00, se detectó un incendio en el término municipal de Cabanes, en Castellón, que arrasó una superficie de 80 hectáreas de monte bajo y matorral. Ese fuego quedó controlado a las ocho de la mañana de ayer. También el sábado, otro fuego, detectado casi a la misma hora que el anterior, ascendió empujado por el viento hasta la cima de una montaña entre las localidades valencianas de Gandia y Xeresa. Cuatro horas después de su inicio, alrededor de las ocho y media de la tarde, logró controlarse.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002