La primera vez que escuchó su voz, en la banda sonora de la película Rob Roy, el actor Sean Connery no pudo contener una exclamación: 'Parece una garganta tocada por los dioses'. Desde hace ya un par de décadas, la escocesa Karen Matheson es la cantante y el rostro más reconocido en la superbanda celta Capercaillie, una actividad que ahora quiere combinar con su trabajo como solista. Esta semana sale a la venta en España Time to fall, segunda entrega en solitario de Matheson tras The dreaming sea (1996).
Time to fall destaca por un puñado de baladas de gran belleza, compuestas por el también escocés James Grant (el fundador de las bandas Love & Money y Friends Again), pero también se permite algunas incursiones de corte más electrónico y experimental. 'En términos musicales, me gusta la gente inquieta y un punto imprevisible', argumenta Matheson. 'Creo que todas las canciones del disco reunían, ante todo, méritos suficientes. A partir de ahí, la búsqueda de nuevos sonidos, texturas o direcciones constituye un ejercicio de libertad'.
El batería James Mackintosh (del grupo Shooglenifty), el bajista Ewen Vernal (Deacon Blue) o el cantante country Tim O'Brien son algunos de los invitados en Time to fall, un disco que ha producido el marido de Karen y fundador de Capercaillie, Donald Shaw. 'No soy la persona más objetiva al respecto, evidentemente', admite Shaw, 'pero debo confesar que llevo veinte años escuchando su voz, casi a diario, y aún no me he cansado de escucharla'.
Matheson presentará en los escenarios españoles su nuevo trabajo a partir de febrero, con James Grant como uno de sus principales aliados. Grant, que arrastra fama de autor maldito, estrena también estos días su tercer álbum en solitario, I shot the albatross. Y explica: 'Es una obra contemplativa, una búsqueda de las conexiones entre mi música y los poetas que más admiro, como William Blake. Pero no quisiera que se me asociara siempre con la tristeza o el desconsuelo. Simplemente escribo canciones y a veces aparecen compañeros, como Karen y Donald, a los que parecen gustarles y me las piden prestadas'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002