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ACOSO A IRAK

Bush aprobó un plan militar para invadir Irak semanas antes de la votación en la ONU

La estrategia de EE UU obligaría a desplegar 250.000 soldados tras un corto ataque aéreo

Unos 250.000 soldados estadounidenses participarán en la campaña militar contra Irak por tierra, mar y aire, pendiente tan sólo de que el más mínimo error diplomático o dialéctico de Sadam Husein proporcione a EE UU la excusa que necesita. El Pentágono presentó a Bush dos estrategias, una moderada y una devastadora; Bush ha optado por la segunda. El plan se aprobó semanas antes de la resolución de la ONU que permite nuevas inspecciones. EE UU se muestra 'muy escéptico' sobre la disposición de Irak a colaborar y empieza a preparar una guerra que parece contemplar como inevitable.

Fuentes militares y gubernamentales se han esforzado en filtrar a los medios de comunicación los detalles del plan militar que se prepara contra Irak. La información, publicada primero por The New York Times en sus páginas de Internet, puede interpretarse claramente como un mensaje al líder iraquí.

'Sería imprudente que no estuviéramos preparando ya los planes militares', reconoció ayer el secretario de Estado, Colin Powell. En teoría, la operación militar de EE UU está aplazada hasta finales de febrero si Irak acepta los términos de la nueva ronda de inspecciones y no pone impedimentos en las primeras semanas de trabajo. El 21 de febrero, el equipo de inspectores informará al Consejo de Seguridad de la ONU sobre el nivel de colaboración de Irak en el desarme y seguirá trabajando en ese país si no hay mayores contratiempos.

Sin embargo, EE UU no se considera vinculado técnicamente a ese calendario. Dado que antes del 8 de diciembre Irak tiene que facilitar una declaración sobre sus arsenales de destrucción masiva, hay múltiples elementos que pueden permitir a la Casa Blanca dar por roto el compromiso con Naciones Unidas. 'No vamos a esperar a febrero para comprobar si Irak colabora. Lo sabremos muy deprisa y podremos valorarlo enseguida', dijo Powell.

Una vez establecida la justificación para la guerra, EE UU no reparará en medios. El plan aceptado por Bush semanas antes de la votación de la ONU establece un despliegue masivo de tropas, con 250.000 soldados. Todos, salvo unos pocos miles de efectivos británicos, serán estadounidenses. En las primeras horas de la campaña militar, aviones B-1 y B-2 dejarán caer bombas guiadas por satélite contra instalaciones militares, defensas antiaéreas y equipos de comunicaciones. Dado que la tecnología que guía las bombas hacia su objetivo es muy superior a la que se empleó en la guerra del Golfo de 1991, la operación aérea durará mucho menos que entonces, donde se mantuvo durante 43 días antes de iniciar la operación terrestre.

Además, el Pentágono no esperará para iniciar el despliegue de tropas de tierra. En los primeros días, o incluso en las primeras horas, se invadirán territorios cerca de las fronteras norte, sur y oeste para rápidamente establecer bases militares dentro de Irak, lo que permitirá actuar desde allí sin tener que pedir más favores incómodos a países de la zona.

'No nos gustaría matar a muchos soldados iraquíes, pero si cometen la estupidez de luchar, tendremos que hacerlo', dice un alto cargo militar citado por el diario neoyorquino. La Casa Blanca quiere que la operación sea más 'limpia' que la guerra del Golfo, con daños contenidos en las grandes ciudades. Pretenden conseguir con ello un rechazo menor por parte de la población iraquí, al tiempo que pedirán cooperación a los científicos y a los mandos militares de segunda fila del Ejército de Sadam Husein para evitar que el presidente de ese país tenga acceso a su supuesto arsenal de armas de destrucción masiva.

Varias unidades en la reserva han recibido ya la notificación de una posible incorporación a filas en enero. Condoleezza Rice, consejera de Seguridad Nacional, aseguró ayer que su Gobierno 'no va a perder el tiempo jugando otra vez al gato y al ratón. Esta vez tenemos una tolerancia cero con Irak', dijo Rice, insistentemente 'escéptica' sobre la disposición de Irak a cooperar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002