La policía tiene pruebas forenses que avalan una de las primeras hipótesis sobre el reparto de los crímenes de los francotiradores de Washington entre Lee Malvo, de 17 años, y John Allen Muhammad, de 41, detenidos como presuntos autores de los asesinatos en serie. El joven ha reconocido haber efectuado el disparo mortal en al menos tres de los asesinatos, pero la policía cree poder demostrar que es el autor de la mayoría o incluso de todos los crímenes.
Malvo reconoció su participación en los crímenes en un interrogatorio nocturno de escasa ética policial y dudosa validez judicial. Cuando el fiscal general de EE UU, John Ashcroft, decidió que Virginia fuera el primer Estado en juzgar a los presuntos asesinos, consciente de que allí tienen más posibilidades de ser rápidamente condenados a la pena de muerte, las autoridades federales trasladaron a los detenidos a última hora del viernes. Una vez en Virginia, con los tribunales cerrados hasta hoy, la policía interrogó a los dos con la esperanza de que no reclamaran la presencia de un abogado, lo cual habría obligado a cancelar esos interrogatorios.
Allen Muhammad no abrió la boca, pero Malvo confesó ser el autor de algunos de los crímenes. Fuentes de la investigación aseguran que hay suficientes pruebas como para concluir que fue Malvo el autor de la mayoría o de todos los crímenes.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002