El primer año de funcionamiento de la Unidad de Gestión Disciplinaria de la Policía Municipal de Madrid se ha saldado con 414 agentes sancionados por incumplir la ley o el reglamento interno del cuerpo. Algunos de estos policías han sido apartados del servicio, ya que han disparado sus armas reglamentarias sin causa justificada o han agredido a un superior. Tampoco han faltado casos de algún agente que se ha presentado borracho al servicio y que se ha negado a someterse a la prueba de alcoholemia. Las sanciones por estos casos, considerados graves o muy graves (199 expedientes), se saldan en la mayoría de las ocasiones con la separación del servicio o la suspensión por un periodo de hasta tres años.
Las sanciones a los policías municipales siempre siguen el mismo procedimiento. La Unidad de Asuntos Internos, dependiente de la Jefatura del cuerpo, se encarga de instruir el expediente. Primero, oye a los agentes implicados, a los compañeros y a las personas que hayan sido testigos del hecho denunciado. Luego, recoge todas las pruebas aportadas. Tras analizar toda la documentación, eleva un informe a la Unidad de Gestión Disciplinaria, que será la encargada de resolver el expediente. Esta unidad, que es competencia directa de la concejal de Policía Municipal, María Tardón, fue creada en noviembre del año pasado.
Desde su fundación, sólo ha tramitado un expediente por una falta muy grave. El agente en cuestión pertenecía a la unidad de Moncloa-Aravaca. En una intervención, pidió refuerzos, ya que supuestamente acababa de entrar en un edificio en que había varios criminales. El jefe de la sala del 092 mandó más coches patrulla. Cuando llegaron el resto de compañeros, el agente en cuestión había sacado su revólver y había disparado contra alguien que se movía tras una ventana.
Los compañeros comprobaron después que en el edificio no había nadie y que puso sus vidas en peligro de forma innecesaria. El agente fue expulsado del cuerpo, según fuentes de la Concejalía de Policía Municipal.
Otro caso similar fue archivado por orden judicial. Un coche patrulla se acercó a un turismo que había sido robado en el que viajaba un grupo de jóvenes sospechosos. El agente que iba de copiloto vio un movimiento extraño de un ocupante y efectuó un disparo que le alcanzó en una pierna.
Uso de armas de fuego
El herido se trasladó a un hospital, donde fue curado, tras lo cual puso la denuncia en comisaría. Comprobaciones posteriores demostraron que los agentes no había informado del hecho a sus superiores ni al responsable del 092. Los jueces entendieron que había habido suficiente riesgo para los policías, por lo que dieron por bueno el uso del arma de fuego. La falta de información a los mandos fue considerado como una falta administrativa, que no era competencia del tribunal. Éste ordenó el archivo del caso.
Las faltas graves son más variadas, según fuentes de la concejalía. Entre ellas destaca que un policía municipal que antes fue guardia civil se dedicaba a patrullar con el uniforme oficial la Gran Vía y a poner multas de tráfico. La actitud, que en principio podría ser encomiable, dejó tal consideración cuando se demostró que el agente se quedaba con el dinero con el que le pagaban. En este capítulo también se ha dado el caso de que un policía golpeó con su porra, conocida como defensa en el cuerpo, a un superior que le recriminó una acción.
Las prostitutas también han sufrido las actuaciones ilegales de los policías. La Unidad de Gestión Disciplinaria ha sancionado en este año a un agente que se dedicaba a maltratarlas bajo amenazas de muerte. El asunto, que está siendo investigado por un juzgado, ha motivado que el agente se encuentre ahora en prisión preventiva en la cárcel de Guadalajara. 'Lo que debe quedar claro es que estos casos son absolutamente aislados y que el cuerpo dispone de sus propios mecanismos para echar a las ovejas negras que puedan dar mala imagen de la Policía Municipal', señalaron las citadas fuentes municipales.
Entre los investigados se encuentra un policía municipal que supuestamente escoltaba y protegía a Tamara, cantante conocida por su canción No cambié. Si se demuestra que, a pesar de estar de baja, hacía de escolta, podría ser privado de empleo y sueldo de tres a seis años. 'Gracias a esta forma de actuar hemos acabado con los policías que se dedicaban a ser porteros de discotecas en sus horas libres y que actuaban como auténticos matones. Es más, gracias a que hemos intervenido nosotros, hemos acabado con agentes de otros cuerpos [Policía Nacional y Guardia Civil] que también actuaban así', concluyeron.
Los robos también están a la orden del día, dentro de las faltas graves. Un policía fue sorprendido por apoderarse de los objetos personales y de valor que guardaban otros compañeros en las taquillas.
Las drogas han estado presentes en los expedientes de la unidad. Los mandos de un agente que ahora se encuentra en la cárcel hallaron gran cantidad de pastillas de éxtasis en su taquilla. Tras retirar el estupefaciente, fue detenido y puesto a disposición de la autoridad judicial. Otro policía fue visto por sus compañeros traficando con droga en el poblado marginal de Las Barranquillas (Villa de Vallecas). También se encuentra en prisión.
'Son incidencias propias de un colectivo de 6.000 agentes. Lo más normal es que las faltas graves se deban a falta de consideración hacia los superiores o por no presentarse al puesto de trabajo por fingir una enfermedad', señalaron las fuentes de la concejalía.
En este apartado destaca un policía que se presentó completamente ebrio en su unidad y con una botella de vino bajo el brazo, justo cuando le tocaba entrar de servicio. El superior, al ver el estado en que estaba, le quiso hacer la prueba de alcoholemia, pero éste se negó y encima le amenazó. Fue apartado del servicio.
Tres años de suspensión
Las faltas graves están sancionadas con la suspensión de empleo y sueldo de hasta tres años, cambio de destino o la imposibilidad de ascender dentro del escalafón por un periodo de hasta cinco años.
Un aspecto que destaca de los expedientes tramitados por la Unidad de Gestión Disciplinaria es que es mayor el número de faltas graves incoadas que de leves. Entre estas últimas, destacan los nueve agentes sancionados por multar a vehículos de limpieza que llevaban encendidas la luces de emergencia lanzadestellos (pirulos) cuando se dirigían a sus zonas de trabajo.
El inspector jefe de la Policía Municipal, José Luis Morcillo, había firmado una orden que prohibía expresamente este tipo de denuncias. En el caso de las leves, pueden ir aparejados el apercibimiento o la suspensión de empleo y sueldo por un periodo de uno a cuatro días.
Un atropello para 'solucionar el problema'
El último caso al que se enfrenta el departamento de Asuntos Internos y la Unidad de Gestión Disciplinaria se produjo el pasado lunes 4 de noviembre, cuando un policía municipal apareció en un programa de investigación con cámara oculta emitido por Telemadrid.
El agente, que intentaba solventar una deuda de un hermano, le dijo al periodista que era policía municipal y que tenía dos pistolas con las que podía solucionar 'el problema'. Además, sacó su placa profesional y la mostró en pantalla sin saber que estaba siendo grabado.
Este agente, destinado a la Unidad Nocturna Operativa, tampoco descartó el 'atropello' para resolver 'el problema'.
Los mandos de la Policía Municipal solicitaron el vídeo y lo entregaron en la Unidad de Asuntos Internos, que ya ha llamado a declarar al policía implicado. Éste, al conocer lo que le podía ocurrir (ser expulsado del cuerpo), se ha dado de baja voluntariamente. Su actuación está considerada como falta grave, al protagonizar 'un acto indecoroso que atenta contra la dignidad del cuerpo', según el reglamento.
Además, existe un uso fraudulento de la placa profesional y de la condición de policía municipal, además de amenazas y coacciones a terceras personas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002