Leo con sorpresa que el Ministerio de Educación justifica el menor gasto en becas universitarias en nuestro país por la diferencia en las tasas universitarias en concreto con Alemania y con el Reino Unido.
Tiene razón el anónimo portavoz del ministerio, las tasas alemanas no son como las españolas por la sencilla razón de que allí no existen. Al menos es la situación de mi hija que, gracias a una beca (española) Erasmus de algo más de 100 euros al mes cursa estudios de ciencias ambientales en Lüneburg (Alemania).
Como bien informa www.uni-lueneburg.de, las universidades alemanas son públicas y por tanto gratuitas; los estudiantes pagan una tasa de 45 euros semestrales por servicios que, entre otros, incluyen transporte gratuito en autobús en la ciudad y localidades vecinas. El coste de la residencia universitaria en habitación individual de más de 20 metros cuadrados, con teléfono individual y conexión a Internet, es de 250 euros al mes, y la comida en la cantina universitaria, de 150 euros mensuales. Y los estudiantes cualificados para ello reciben una beca de 500 euros al mes, por supuesto, no les pagan las tasas porque ¡no existen!
Para mí es obvio que la sociedad alemana se esfuerza más que la española en la ayuda a los estudiantes propios y extranjeros. Sería conveniente que nuestra querida ministra no intente hacernos comulgar con ruedas de molino, que destrozan la dentadura, y aumentara los gastos en salud bucodental (cuando los cubra la sanidad pública, claro).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002