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Tribuna:

Ciudadanos en la Ertzaintza

¿Por trabajar en la Ertzaintza uno es menos ciudadano? ¿Se deben limitar los derechos civiles en la vida privada de las y los policías? A un ciudadano que trabaja en la Ertzaintza, mi compañero Teo Santos, la Fiscalía le pide seis meses de cárcel por firmar a título particular un manifiesto para una campaña electoral y aparecer en su presentación junto a los dirigentes del partido político que lo publicitó, en concreto IU-EB; dicen que es delito electoral. Algo que cualquier ciudadana o ciudadano puede hacer, incluso funcionarios, salvo militares y jueces, y también quieren excluir a los policías. Pero se equivocan.

Hace ya algún tiempo (veinte años, coincidió con el nacimiento de la Ertzaintza) en un libro significativo, incluido en una colección sobre Los Marginados y dedicado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, se afirmaba atinadamente que 'sólo podrá existir una policía profesional cuando el agente deje de ser un soldado en la calle, cuando esté desmilitarizado y tenga reconocidos los derechos como ciudadano y trabajador'. En el mismo sentido se posiciona la Declaración del Consejo de Europa sobre la Policía, de 1979.

No es congruente que quienes debemos proteger los derechos vivamos en un terreno aparte

A los ertzainas se nos encomienda la protección del libre ejercicio de los derechos y libertades que la Constitución reconoce a los ciudadanos. Curiosamente, esta responsabilidad se nos confía a unos funcionarios que, según su interpretación, no tenemos la posibilidad de ejercer estos mismos derechos y libertades. Una opción restrictiva que el Departamento de Interior del Gobierno vasco compagina con un discurso formalista sobre la protección de los derechos humanos y de garantía de la igualdad de los ciudadanos ante la ley. La realidad es la represión de derechos civiles mediante la persecución de ertzainas, interpretando la ley de forma torticera y selectiva: se denuncia según convenga. La coacción disciplinaria para el mantenimiento de unas condiciones de trabajo en muchos casos espartanas para los ertzainas, no demuestra una excesiva confianza en los principios que ellos mismos proclaman.

Las libertades y los derechos que resultan tan beneficiosos para el conjunto de los ciudadanos ¿no pueden serlo para los ertzainas?, ¿quizás se trate de una clase especial de ciudadanos?, ¿o es que realmente su trabajo requiere la renuncia a disponer de los derechos y a ejercer las libertades de la misma forma que lo hacen los ciudadanos normales? A otro perro con ese hueso de plástico.

Los ertzainas, como cualquier policía de una democracia seria y avanzada, debemos disponer de los mismos derechos y libertades que el resto de los ciudadanos y así lo promueven las recomendaciones internacionales. No resulta congruente que aquellos que tenemos la misión de proteger los derechos y libertades vivamos aislados en una especie de submundo, replegados, emboscados, en un terreno aparte, con valores sociales distintos a los del resto de ciudadanos.

A nuestro ínclito jefe de Asuntos Internos le han ordenado emprender una cruzada contra los ertzainas políticamente incorrectos. Persigue a diestro y siniestro, abriendo expedientes por ejercer la libertad de expresión, la libertad sindical, etc. Pretende que todos acatemos los designios que Interior impone, convirtiéndonos así en súbditos del mismo, renunciando al ejercicio del pensamiento libre, transmutándonos en esclavos o cabezas de ganado. O en ganado sin cabeza.

Si a Teo Santos le condenan finalmente en la vía penal, me convertiré en un abolicionista más de este sistema penal. Para mí, se romperá el principio de que la función del Poder Judicial es la de ser el garante final del Estado de derecho y servir al ciudadano, porque el fundamento de todo poder no está en sí mismo, sino en el ciudadano y en la colectividad. Tratamos de mantener y desarrollar una sociedad más libre, más democrática y participativa, y más igualitaria; también para quienes trabajamos en la policía.

Además, si le condenaran en una aplicación miope de la ley, es preciso que se sepa que le espera un expediente disciplinario por falta muy grave. Y adelanto ya que le tienen preparadas en Interior unas consecuencias dramáticas para un padre de familia (mínimo dos años de suspensión de empleo y sueldo, máximo la expulsión del cuerpo). Resalto que esto se produce por ejercer un derecho fundamental para el resto de nuestros conciudadanos.

Pretenden con este escarmiento convertir a los ertzainas en servidores silentes y acríticos, en ciudadanos sin libertad ideológica. ¡Manda huevos!, dijo el presidente del Congreso por bastante menos, que esto suceda en la Ertzaintza, la policía más politizada del mundo, donde se utiliza la libre designación para todos los cargos de cierta relevancia o poder, por pequeño que sea -desde el jefe de División (5000 agentes a sus órdenes) hasta el subjefe de la Unidad más humilde (100 agentes)- y todas las plazas de 'información sensible' son ocupadas según la confianza que despierten en los responsables políticos, independientemente de valías profesionales.

Querido Teo, nuestra dignidad como personas, como seres humanos a los que se les reconoce una serie de derechos fundamentales y libertades públicas, está siendo pisoteada, humillada y maltratada por aquellos que deberían tutelarla y garantizarla. La actuación del servil jefe de Asuntos Internos en este caso responde a criterios rencorosos (te la tenían jurada), en la que se da prioridad al resultado (hundirte) respecto a los medios para alcanzarlos (el grave quebranto de derechos y libertades individuales). Pero, por si fuera poco en este caso, la razón de estado (vasco) y una interpretación jurídica restrictiva se han asociado. El conflicto entre hacer cumplir la limitadora Ley Electoral, de 1985 y 'la protección y garantía del ejercicio de derechos y libertades' promovidas por la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, de 1986, pretenden solucionarlo restringiendo la libertad. ¡Manda huevos!, otra vez. Hablan de Garzón y ellos sí que persiguen ideas.

Iñaki Castro Casas es secretario general del sindicato Erne de la Ertzaintza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002