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COLUMNA

El sistema métrico decimal

Esto sigue revuelto. Por no decir fatal. De pequeños, el metro era algo sólido, nada menos que una barra de platino iridiado que había en París. Pero como las ciencias adelantan mucho, ahora el metro es la distancia que recorrería la luz en un doscientos noventa y nueve millones setecientos noventa y dos mil cuatrocientos cincuenta y ochoavo de segundo. Casi nada. Porque eso parece el metro, casi nada. Máxime después de que han dicho que la velocidad de la luz no es constante, o sea que además de no tener un metro sólido al que agarrarnos estaríamos teniendo un metro variable. Es decir, que unas veces las cosas medirían más y otras menos. Lo que nos lleva a un terreno muy familiar, ¿o no les recuerda al Plan de Ibarretxe?

Si ustedes fueran el Gobierno y hubieran llegado a la triste conclusión mediante encuesta de que la independencia, es decir lo que está detrás del Plan de Ibarretxe, interesa apenas al 25% de la población, ¿cómo presentarían las cifras para que no pareciera un desastre? De la manera más embrollada posible. Estoy seguro de que les pondrían un buen par de... implantes de silicona y cuatro manos de maquillaje. Así dirían, por ejemplo, que la independencia interesa al 51% de los euskaldunes. Claro que, para saber cuánto representan los euskaldunes en el cómputo de la población general harían que el prójimo se tragase otras cifras -la del que lo habla pero no lo lee o escribe, la del que entiende un poco, etc.- antes de exponerle que se está hablando de un 28% de la población. Lo que, dicho del modo más crudo posible, significa que sólo un 14% de la población en general estaría por la independencia desde la parte euskaldun.

Como los castellanoparlantes representan el 72% y sólo un 16% de ellos estaría a favor de la independencia, resulta que contribuirían al cómputo general con un 11%. Lo que arroja el total del 25% anunciado más arriba. Y es que los números parece que van a misa pero a veces van a mesa. A mesa puesta. Claro que, después de lo del metro que se estira y se encoge cualquiera se atreve a decir nada. Yo, sin ir más lejos, enmudezco ante los Presupuestos que la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia acaba de presentar. Mejor dicho, debería enmudecer, pero hay en ellos una cualidad que los hace tan emparentables al baile de cifras que nos viene meneando el esqueleto que no puedo por menos de echar mi cuarto a espadas. O mi zapateado de Sarasate que para eso hablamos de baile y soy navarro.

Nuestra vice se puso hecha una leona de la Metro, por seguir en la onda de la malhadada barra de platino iridiado, el día que presentó al público los Presupuestos del Gobierno. Hay que ver, dicho sea entreparéntesis, los papelones que le está encomendando su Jefe. De exhibirla como un retrato de Modigliani ha pasado a convertirla en una gorgona cubista, claro que, alguien tenía que hacer de malo de la película y no iba a ser, desde luego, Ibarretxe, porque entonces perdería lo único que tiene de creíble, su aspecto de matarlas callando, pero tampoco podía ser el portavoz Josu Jon, porque aunque a veces se quiera mostrar cabreado no puede borrar ese aspecto de txantxangorri que Dios le dio.

Conque la vice Zenarruzabeitia sacó su mala uva y sus acentos más sarcásticos, decíamos ayer o hace un rato porque el metro, recuérdenlo, varía, para prevenir contra la posible impugnación de los presupuestos por parte del PP o el PSE en la seguridad de que si lo hacían estarían cometiendo un crimen de lesa patria y un atentado a la democracia porque seguramente coincidirían en ello con los SA (ahora Batasuna prefiere llamarse como las fuerzas de choque nazis). Y ahora, cuando PP y PSE le han dicho que presentarán enmiendas a la totalidad, el Gobierno vasco puede decir por boca de su vice que ya lo había advertido. Este procedimiento se conoce como profecía autocumpliente y forma parte, con la variabilidad del metro y las estadísticas maquilladas, de la panoplia de quienes argumentan torticeramente. Y por centímetros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de noviembre de 2002