El obispo de Urgell, Joan Martí Alanis, considera que la creciente moda de incinerar a los difuntos en vez de enterrarlos es 'una manipulación' y una manera de 'maquillar la muerte', 'de negar la esperanza cristiana', y alerta de que, con la dispersión de las cenizas, 'se podrían dispersar otros auténticos valores' y conducir 'a una cultura poscristiana'.
En el editorial de la revista diocesana Església d'Urgell, el obispo se pregunta: '¿Es una casualidad que se ponga de moda la incineración en vez del entierro?' e insinúa que ello esconde 'ideas subyacentes más profundas, como la negación de la inmortalidad del alma y de la esperanza de resurrección'.
Pese a que monseñor Alanis reconoce que el Código Canónico permite la incineración, aunque recomienda la sepultura de los cuerpos, el prelado considera que la quema de los restos mortales puede interpretarse como una afirmación 'de la insignificancia del individuo más allá de la muerte'. 'Si esta fuese la razón subyacente en el preferir la incineración, estaríamos ante un hecho más de la cultura poscristiana', denuncia el prelado de Urgell y copríncipe episcopal de Andorra.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 2002