Los cultivadores de café reciben 0,25 euros por cada libra que producen, pero cada consumidor paga por esa misma cantidad de producto tostado y molido 3,7 euros, un 1.500% más. Intermón-Oxfam denuncia a través de la campaña Comercio Justo, que esta semana ha recalado en Valencia, que la mayor parte de esta diferencia se queda en los bolsillos de las cuatro grandes empresas cafeteras -Sara Lee, Kraft, Procter & Gamble y Nestlé- las cuales compran casi la mitad de la cosecha mundial. A ello se suma el excedente de este producto que hace que sea más caro cultivar un grano de café que venderlo, lo que está provocando que millones de familias pasen hambre. Las productoras 'saben que detrás de su negocio se esconde un sufrimiento horrible y no hacen nada para evitarlo', señala Gloria Bigne, directora de Intermón en la Comunidad Valenciana.
Hasta el domingo, esta entidad informa junto al puente de Calatrava de Valencia a los consumidores de la situación que sufren los productores de café y les invita a dirigirse a las grandes marcas comercializadoras -Saimaza, Marcilla, y Bonka/Nescafé- para solicitar 'que paguen un precio digno a los cultivadores'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 2002